Cédric Sorhaindo, leyenda del Barça y el mayor milagro del balonmano

Cédric Sorhaindo, protagonista de una historia de superación inaudita en la élite, un tipo extraordinario querido por todo el mundo del balonmano, ha anunciado su retirada a los 41 años tras una carrera de leyenda en la que ganó absolutamente todo con el Barça y la selección francesa. Su adiós es de obligado impacto mundial por el legado vital y deportivo que deja tras de sí.

El pivote comunicó su despedida profesional a final de temporada al día siguiente de conquistar la Liga turca con el Besiktas, su último club (2023-26) después de convertirse en una estrella mundial en el Barça, donde jugó 11 temporadas (2010-21) bajo la dirección de Xavi Pascual, a quien siguió dos años en su etapa en el Dinamo de Bucarest (2021-23).

Cédric, ‘Tchouf’ para los amigos, es de los pocos jugadores de la historia que han ganado el Grand Slam del balonmano, es decir, la Triple Corona de selecciones y la Champions de clubs, tres en su caso con el Barça (2011, 2015, 2021). Uno oro olímpico (2012), cuatro títulos mundiales (2009, 2011, 2015, 2017) y dos oros europeos (2010, 2014) hablan por sí solos de la dimensión de Sorhaindo.

Cédric Sorhaindo, celebrando al lado de Raúl Entrerríos y Xavi Pascual la Champions de 2021 en ColoniaEFE

El exjugador azulgrana no fue una figura mediática, pero su peso en los éxitos del Barça y aquella selección francesa liderada por Nikola Karabatic, acaso la mejor generación de la historia, fue rotundo, sobre todo por su solidez en el centro de la defensa. 

En 220 partidos internacionales marcó también 425 goles. De hecho, él se sentía más cómodo en un segundo plano, seguramente consecuencia del origen humilde en el que creció y «una infancia traumática» de la que logró salir airoso hasta llegar a la élite del balonmano.

Sorhaindo llegó al Barça en 2010 como uno de los primeros fichajes de Pasqui y su crecimiento en el Palau, donde fue un ídolo absoluto, fue decisivo para convertirse en un jugador fijo de la selección ‘bleu’. 

Su historia de éxito, sin embargo, estuvo precedida por uno de los mayores milagros acaecidos en el deporte de alta competición, pues Cédric nació con las tibias torcidas y llegó un momento en que incluso corrió el riesgo de no volver a caminar.

A los tres años ya tuvo que someterse a una doble operación, aunque vivió la intervención crucial a los 17. Con las rodillas valgas, hacia adentro, le practicaron una osteotemía correctora, que consistió en romperle la tibia para recolocársela más derecha con una placa que después se retiraba.

Mi infancia fue traumática, no me podían asegurar si volvería a caminar después. Fue una decisión muy dura, pero tuve una segunda oportunidad con esa operación y todo salió bien

Cédric Sorhaindo

Exjugador del Barça de balonmano

Cédric no sólo volvió a caminar, sino que su tozudez y determinación le llevaron a la élite del balonmano. «La gente hablaba de mí como un discapacitado y que no haría nada en la vida. No podía caminar ni correr como los otros niños. De niño odiaba mi cuerpo, desde pequeño tenía algo raro, pero me dije que disfrutaría de la vida. He tenido ese carácter para asumir las cosas», recordaba hace años en una entrevista con MD ‘Tchouf’, su apodo y nombre de un pez autóctono de Martinica, la pequeña isla caribeña donde nació.

«Me dijeron que necesitaba esa intervención, pero no me podían asegurar si volvería a caminar después. Fue una decisión muy dura, pero tuve una segunda oportunidad con esa operación y todo salió bien”, aseguró el francés.

Cédric Sorhaindo y Nikola Karabatic, defendiendo juntos en su etapa en el Barça
Cédric Sorhaindo y Nikola Karabatic, defendiendo juntos en su etapa en el BarçaManel Montilla

«‘Tchouf’ es un ejemplo de coraje, fuerza y motivación. Creo que todos los problemas que ha tenido físicamente le hicieron más fuerte, mentalmente indestructible”, le alaba Nikola Karabatic, tan amigo de Cédric que mutuamente se consideran “hermanos”.



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