El “Bendito Cristo de la Capilla” salía de nuevo a la calle para cumplir con una de las tradiciones más emblemáticas de la Villa de Tábara mantenida viva generación tras generación.
La iglesia de Nuestra Señora la Virgen de la Asunción acogió el inicio del rito religioso con el canto del ramo por parte de las mujeres cargado de alegría y recogimiento. El día acompañó y de esta manera los feligreses y devotos pudieron procesionar por las calles portando con fervor al Bendito Cristo de la Capilla.
Como suele ser tradición cada año, uno de los momentos más esperados y animados fue la subasta de los dos ramos y de los ocho bollos maimones, puja que llevó a cabo Manolo con total maestría. Lo recaudado se destinará a la conservación y mejora de las festividades.
Para los tabareses y tabaresas, tanto la procesión como la subasta, no solo tienen un valor religioso, sino que también representan un pilar cultural y social para la antigua morada de San Atilano y San Froilán, contribuyendo a reforzar los lazos vecinales a la vez que ofrecen un espacio de encuentro para los vecinos y para los visitantes que participaron con entusiasmo y energía.
El Bendito Cristo de la Capilla, así se ha demostrado un año más, sigue siendo un símbolo de fe y tradición para la Villa de Tábara, uniendo religión y cultura, costumbre y tradición, en un acto que refleja la identidad de la Villa y la perseverancia de sus vecinos por mantener vivo su patrimonio material e inmaterial.
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