Mientras el Gobierno y el PSOE tratan de desvincularse de José Luis Ábalos con la máxima de que actuaron con contundencia en cuanto se conocieron los primeros indicios de presunta corrupción, en el PP buscan reforzar los lazos del exministro con Pedro Sánchez para deslizar complicidad del jefe del Ejecutivo. El vicesecretario de Política Autonómica y Municipal y Análisis Electoral, Elías Bendodo, lo describió como su “hombre para todo, en el Gobierno y en el partido” para situar a Sánchez como “la mano invisible” no solo del caso mascarillas, sino “en todos los casos de corrupción” que afectarían a la “trama del PSOE. De ahí que para los populares, ante la declaración de Ábalos en el Tribunal Supremo, el “sanchismo” estaría “preso de un ataque de nervios”.
En rueda de prensa tras la reunión este lunes del Comité de Dirección del PP, Bendodo ha remarcado el mensaje de que este caso “la imagen más fiel del primer juicio al sanchismo”. En alusión a las declaraciones del presunto nexo corruptor de la trama, el empresario Víctor de Aldama, el dirigente del PP ha asegurado que “ahora hemos visto que el número uno de la trama del PSOE” sería el presidente del Gobierno.
Para los populares, este juicio sería “el primero de muchos que están por llegar”, pero entienden que por sí mismo debería provocar la dimisión del presidente del Gobierno y la convocatoria de elecciones. Desde Génova arremeten contra cualquier comparación con el juicio del caso Kitchen que se desarrolla de forma paralela y afecta al anterior gobierno popular de Mariano Rajoy. “Son hechos casi del siglo pasado”, se ha desmarcado Bendodo para concluir que “los hechos por los que se siente el sanchismo en el banquillo son de hace quince minutos”.
El exministro ha centrado su declaración en negar la existencia de dádivas y en defender su gestión de los contratos de mascarillas. Ábalos testificó después de que lo hicieran otros dos acusados, su exasesor Koldo García, que defendió su actuación, y el empresario Víctor de Aldama, que reconoció haberle realizado pagos directos y haber costeado dádivas a través de él mismo o sus socios, como fueron el alquiler de su amante Jésica Rodríguez, las estancias en los chalets de La Alcaidesa (Cádiz) y Villa parra (Málaga), además de situarle como ‘número dos’ en la trama que para la Fiscalía Anticorrupción funciona como una organización criminal, siendo el ‘número uno’ de la misma el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, como también dijo Aldama.
Bendodo también ha querido apuntar a la exvicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, que concurre como candidata del PSOE a las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo. Al mismo tiempo que está pidiendo el voto en Andalucía, reprochó, «su tronco», como llamaría a Ábalos, “está sentado en el banquillo”.
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