El Valencia encara el tramo decisivo de la Liga y se jugará la permanencia ante Athletic, Rayo Vallecano, Real Sociedad y Barcelona, cuatro rivales exigentes contra los que sumó cinco puntos en la primera vuelta y ante los que está obligado a sumar, como mínimo, tres puntos para alcanzar los 42 que otras temporadas han dado la permanencia, si bien esta temporada la salvación está muy cara y disputada.
En el presente curso, el balance del Valencia ante estos adversarios es de una victoria, dos empates y una derrota. Los valencianistas se impusieron al Athletic (2-0) en Mestalla, firmaron tablas frente a la Real Sociedad (1-1) en Anoeta y ante el Rayo (1-1) en Vallecas. La cruz llegó ante el Barça, con una dura goleada (6-0) en el Johan Cruyff que evidenció la distancia competitiva en ese duelo.
El contraste con la pasada campaña es evidente. En esos mismos enfrentamientos y escenarios, el equipo entonces dirigido por Rubén Baraja fue incapaz de rascar un solo punto, un lastre que ahora invita a pensar en un desenlace distinto.
Nada que ver con lo ocurrido el curso anterior. En los mismos enfrentamientos y escenarios que le quedan por disputar a los valencianistas, el equipo entonces dirigido por Rubén Baraja fue incapaz de rascar un solo punto.
Fue un pleno de derrotas: 1-0 en San Mamés ante el Athletic, 0-1 contra el Rayo en Mestalla, 3-0 frente a la Real Sociedad en Anoeta y 1-2 ante el Barcelona en Mestalla en el arranque liguero. Ahora, el Valencia encara cuatro auténticas finales en el que cada punto puede marcar la diferencia en la lucha por la permanencia.











