Las imágenes de las iglesias medievales no solo cumplían una función didáctica o devocional. Según una nueva investigación, podían desencadenar paisajes sonoros imaginarios en los fieles, reforzando la experiencia religiosa a través de la memoria auditiva y la percepción visual.
Un estudio publicado en la revista Religions y realizado por un investigador de la Universidad de Kyushu, en Japón, sostiene que muchas imágenes medievales podían activar en la mente de los espectadores paisajes sonoros imaginados, reforzando una experiencia religiosa inmersiva y multisensorial.
La investigación muestra cómo escenas de viajes, construcción y ataques de criaturas evocaban sonidos familiares, como viento, remos, martillos o rugidos, que conectaban la historia del santo con la vida cotidiana de los fieles y ayudaban a reinterpretar la imagen más allá de lo visual o lo textual.
Sonidos imaginarios que completan una experiencia múltiple
De acuerdo a una nota de prensa, esto resultaba crucial en tiempos donde el acceso a material textual era escaso y gran parte de la población no sabía leer en latín. Con este método, las iglesias medievales lograban un mayor acercamiento a los fieles de las clases trabajadoras y populares, que de otro modo no podían decodificar los mensajes incorporados en las imágenes.
El trabajo científico concluye que ciertas representaciones visuales del siglo XII y XIII funcionaban como experiencias multisensoriales, no meramente visuales. El análisis se centra en el Harley Roll, un manuscrito ilustrado inglés que narra la vida de San Guthlac en 18 escenas circulares.
El autor del estudio, el especialista Britton Elliott Brooks, argumenta que las imágenes podían despertar sensaciones auditivas internas en el observador: sonidos de agua, golpes de herramientas, cuerdas tensándose o velas agitadas por el viento. En otras palabras, la imagen silenciosa podía activar una respuesta cerebral asociada al sonido y convertir la contemplación religiosa en una experiencia más inmersiva.
Una conexión directa con la vida cotidiana
Frente a la ausencia de estímulos textuales, el sonido generado en la oración, la homilía, el canto o la narración oral tenía un papel decisivo en la relación con lo sagrado. En ese sentido, los sonidos evocados por las imágenes de santos y peregrinaciones eran una forma de acceso espiritual, apoyado en la memoria sensorial y en la experiencia cotidiana de los fieles.
Referencia
Material Aurality: Sound Milieu(s) in the Guthlac Roll. Britton Elliott Brooks. Religions (2025). DOI:https://doi.org/10.3390/rel16121522
La hipótesis también se sustenta en escenas concretas del Harley Roll. En una de ellas, San Guthlac viaja en barco hacia Crowland; las olas curvadas, las velas infladas y los remos sugieren el golpeteo del agua y el ruido del viento. En otra, el santo aparece construyendo una ermita junto a obreros, con piedra, martillos y andamiajes que evocan el eco del trabajo en los monasterios.
En definitiva, las imágenes habrían operado como dispositivos de inmersión espiritual, capaces de articular visión, memoria, sonido y devoción. El estudio incluso distingue entre una “sonorización” intencional, cuando el detalle visual busca sugerir un sonido; y otra no intencional, que se produce cuando la experiencia del mundo cotidiano del espectador completa la escena con ruidos conocidos.












