Andalucía será el escenario del primer gran ensayo de la reconciliación de la izquierda antes de las elecciones generales, donde testará su capacidad de movilización tras el sonado divorcio de los últimos años. Así, la combinación de IU, Podemos y Sumar, bajo la coalición de Por Andalucía, volverá a medirse en las urnas por primera vez desde 2023. Aquella fue la última cita electoral donde convivieron estas tres fuerzas bajo una misma marca, aunque el idilio duró poco. Cuatro meses después de los comicios, en diciembre de 2023, los diputados de Podemos rompieron con Sumar y se fueron al Grupo Mixto del Congreso, abriendo una batalla por la hegemonía que aún se libra a la izquierda del PSOE.
La coalición de Por Andalucía ya se presentó en el año 2022 con una candidata de IU, Inma Nieto, que fue respaldada por Yolanda Díaz frente a Podemos, que quiso situar a su candidato, Juan Antonio Delgado. Aquel pacto estuvo marcado por lo extremo de los tiempos: se registró a medianoche, minutos antes expirar el plazo para registrar coaliciones. Tan al límite, que la firma del partido morado no llegó a registrarse y quedó oficialmente fuera de la coalición, aunque todas las fuerzas terminaron cumpliendo el pacto y los dirigentes de Podemos se incluyeron como independientes en las listas, logrando tres de los cinco diputados de la coalición.
Aquel desencuentro inicial se fue suavizando al paso de la legislatura andaluza, donde la convivencia entre diputados de Podemos y del resto de partidos suavizó las asperezas. Pero la estrategia nacional, con su apuesta por emprender una hoja de ruta en solitario, terminó también por envenenar la arena andaluza, donde la federación morada en Andalucía reclamaba un acuerdo que rechazaba la cúpula estatal. La situación se resolvió con un volantazo el último día del plazo, cuando llegaron a un acuerdo in extremis. Los precedentes de Podemos en Aragón y Castilla y León, donde concurrió en solitario quedando sin representación con un 0,9 y 0,7% del voto, forzaron a este acuerdo, junto a las malas perspectivas electorales, que apuntaban a que volvería a quedar sin escaño si concurría en Andalucía solo con su marca.
El candidato de Por Andalucía a la Presidencia de la Junta, Antonio Maíllo, interviene en Sevilla en el ciclo electoral organizado por Europa Press Andalucía con motivo de los comicios autonómicos del próximo 17 de mayo. / María José López – Europa Press
La vuelta de Antonio Maíllo a la política andaluza, después de ser elegido líder nacional de IU, buscaba movilizar al electorado. Pero lo cierto es que la imagen de división parece complicar los planes. El deshielo que podría simbolizar el acuerdo andaluz parece sin embargo una decisión más táctica que estratégica por parte de un Podemos forzado por las circunstancias, que criticó el acuerdo nada más salir adelante. Consideraba que el reparto de puestos -Podemos tiene el cabeza de lista por Jaén y el número dos por Sevilla y Málaga- no reflejaba su peso real. Fue la consecuencia de sellar un acuerdo el último día, tras más de un año rechazando sentarse a negociar con el resto de partidos. La falta de implicación de la dirección nacional del partido en la campaña electoral, donde ni Irene Montero ni Ione Belarra arroparán al candidato, exhibe unas distancias que son más que patentes en Andalucía.
Algunas voces del partido morado apuntan a que el ensayo de la reconciliación de las izquierdas en Andalucía puede ser el preámbulo de un nuevo desencuentro a nivel nacional. Consideran en Podemos que fue un mal acuerdo, y vienen a trasladar que tomarán nota para futuras citas electorales. «Si algo no sale bien, no se vuelve a repetir«, es la idea que vienen a trasladar. En los partidos de Sumar, también hay quien sospecha que Podemos bajará los brazos en campaña y empleará sus resultados discretos para presentarse como una suerte de mártir en la izquierda, y reivindicar su papel de cara a las próximas generales. 2027 es la única batalla relevante para los morados, cuya estrategia tiene como principal objetivo devolver a Irene Montero a la política nacional, después de su veto en las listas de 2023 y de su salto al Parlamento Europeo.
La percepción de división en Andalucía también llega alimentada por la existencia de dos propuestas diferenciadas a nivel nacional; por una parte, el lanzamiento de refundación de Sumar por los partidos que están en el Gobierno -IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar- y por otro, el intento de Podemos de volver a ser el eje de futuras alianzas, proponiendo tejer alianzas con los nacionalistas, aprovechando el debate abierto por el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, y postulando a Irene Montero para liderar una eventual candidatura.
Además de esta imagen de desencuentro dentro de la propia coalición, lo cierto es que la existencia de dos papeletas a la izquierda del PSOE amenaza con frustrar las expectativas. Adelante Andalucía, la escisión de Teresa Rodríguez, ha aumentado sus expectativas electorales reivindicando el nacionalismo andaluz, y los sondeos apuntan a que podría duplicar los dos actuales diputados.
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