El cirujano plástico que está en prisión en Murcia desde hace varios meses como presunto autor de agresiones sexuales a dos pacientes que se encontraban sedadas por la liposucción que les practicaba ha sido denunciado por una tercera mujer.
Esta tercera denuncia, por la que se ha dictado un nuevo auto de ingreso en prisión preventiva, ha sido presentada por otra paciente que al enterarse de los dos primeros casos advirtió que a ella le había ocurrido lo mismo durante su intervención, practicada en un centro médico de Murcia, según fuentes judiciales.
La nueva orden de ingreso en la cárcel fue dictada este miércoles por el juzgado de Instrucción de Murcia en el que recayó esta tercera denuncia y que ha abierto una investigación sobre el cirujano, de origen mexicano, como ya hicieron meses atrás sendos juzgados de la localidad murciana de Molina de Segura y de Orihuela (Alicante), donde tuvieron lugar las operaciones a las dos primeras denunciantes.
El cirujano, al declarar el pasado diciembre en el juzgado de Molina de Segura sobre la primera denuncia presentada contra el mismo, defendió su inocencia.
El acta de su declaración, a la que ha tenido acceso Efe, señala que el facultativo manifestó que era imposible que hubiera podido descubrir su pene para cometer la agresión debido a la indumentaria que suele utilizar y al uso de unas medias por sufrir varices al estar muchas horas de pie, y que le llegan hasta el abdomen.
En cuanto a los movimientos de vaivén que asociaron a una conducta sexual las enfermeras que denunciaron los hechos, explicó que son habituales en él por el tipo de operaciones que realiza, y que nada tienen que ver con los hechos que se le atribuyen.
Durante el interrogatorio, en el que solo respondió a las preguntas de su abogado de entonces, Pablo Martínez, el investigado expuso también que siempre tuvo las manos a la vista y que en el quirófano estuvo presente en todo momento una enfermera, mientras que una auxiliar entraba y salía.
El investigado manifestó a lo largo de su declaración que si tocó el cuerpo de la mujer fue debido exclusivamente a la colocación de las gasas que iba a necesitar en la zona inguinal y en el abdomen, que eran los espacios en los que iba a operar.
En cuanto a la posición que tenía en el quirófano, el cirujano recalcó que prefiere siempre estar de perfil a la paciente, ya que desde esa posición tiene mejor acceso a la zona de operación y al mismo tiempo se evita que cualquier persona que entre en el quirófano pueda ver los genitales de las usuarias que se encuentren en posición ginecológica.
El investigado afirmó también que el 95 por ciento de sus pacientes son mujeres y que durante los 15 años que lleva realizando ese tipo de intervenciones jamás fue denunciado por delitos contra la libertad sexual.
Martínez ha renunciado recientemente a seguir con su defensa por discrepancias surgidas sobre la estrategia planificada.













