Después de más de dos años recorriendo escenarios con Bolsa Amarilla y Piedra Potente, Derby Motoreta’s Burrito Kachimba regresan a Sevilla para cerrar una de las giras más importantes de su carrera. Scott, guitarrista y responsable de la dirección artística de la banda, destaca la evolución del disco en directo, el impulso de la escena musical andaluza, el peso de la estética en la industria actual, y lo que significa poner fin a esta etapa en casa.
Pregunta: Derby Motoreta’s Burrito Kachimba cierra la gira aquí en Sevilla. ¿En qué punto llega la banda a esta cita?
Respuesta: Bueno, pues fin de gira, un poco casi como cuando estaba en el colegio y se acababa el año, que era el último día de clase, que estás como deseando que llegue y al mismo tiempo que no, que como que después ahora nos queda un tiempito sin tocar, yo preparando el siguiente disco, pero un poco con esa mentalidad de fiesta, de acabar un ciclo y de cerrar un disco que nos ha dado un montón de alegrías, que nos ha llevado por todos lados.
P: Las canciones van cambiando y evolucionando desde que salieron del estudio hasta que llegas al directo, ¿es así?
R: Sí, sí, las canciones pasan por un proceso muy interesante. De hecho, ahora es cuando estaría la banda perfecta para grabar el disco. Las has tocado un montón de veces, las has testeado delante de la gente. Uno no toca igual las canciones ahora que al principio de la gira, por ejemplo, que está más pegado al disco. Van creciendo también en el directo, de repente hay alguna parte que además se extiende, o mira, esto le ha gustado a la gente o más a representación.
P: ¿Qué sensación os deja el disco ahora que ya lo habéis tocado durante tanto tiempo?
R: Pues muy contento, nos ha dado muchas alegrías. Hemos cruzado el charco un par de veces y hemos recorrido toda España y después las canciones nuevas del disco poco a poco se han ido incorporando al repertorio, al universo ya sónico de los Motoretas, de los Derby, y se han ido fusionando ya con los clásicos más antiguos. Ha sido muy bonito ver como Manguara, por ejemplo, que es una canción muy electrónica, muy alejada de guitarras, de baterías, de la voz más gritona que veníamos haciendo, como de repente se ha convertido en una canción esencial en los directos.
P: Este disco, ¿Os representa más ahora o cuando lo grabasteis?
R: Bueno, cuando lo grabamos, al final la típica frase de que los discos son fotografías del momento, en realidad es completamente cierta. Es como las canciones, se componen en un tiempo, después se graban habitualmente en otro, un poco más distanciado de la composición de la grabación, por lo menos en nuestro caso, como que componemos todas las canciones y después ya nos metemos a grabar, van creciendo, tienen un proceso de adecuación.
Al final la típica frase de que los discos son fotografías del momento, en realidad es completamente cierta
P: Eres además el encargado de la dirección artística de la banda
R: Sí, estamos separados por departamentos. Al final la industria de la música, para una banda como nosotros, no solamente es ir al local a tocar y componer, sino que hay un montón de cosas fuera de la música que hay que hacer para que una banda funcione a día de hoy. Y entonces estamos administrados, yo llevo un poco la zona del arte, después está la contratación, el merchan, la contabilidad, que eso es muy peliagudo, y entonces estamos un poco administrados por actitudes.
P: Tenéis una estética y una identidad bastante fuerte. ¿Crees que la industria premia ahora más la estética en sí que la propia música?
R: Bueno, sí, hay bastante predominancia por la fachada más que por lo que hay dentro. Había otras épocas donde no era tan importante la imagen como lo que se estaba contando. Y ahora, pues te puedes encontrar cosas muy populares, donde si escarabajas un poco no hay nada, es como un plato de televisión de atrezo. El sábado hablábamos un poco de eso, de lo difícil que es al final estar creando un proyecto y tener una voz que hay que cuidarla, que hay que trabajarla para que no se deteriore en el tiempo, para que aguante una gira entera, para que aguante los años. Y como hay peña que está en primera línea y no hace absolutamente nada, lo respeto. Tiene que haber para todo, pero sí es cierto que predomina más la foto del momento que la trascendencia del momento en que se hizo la foto.
P: En Andalucía estamos en un punto donde ahora hay mucho abanderado. ¿Se está creando cultura nueva o se está explotando quizás símbolos o recursos del pasado?
R: Bueno, se está sobre todo creo que recuperando estéticas e imaginarios que siempre han pertenecido al pueblo andaluz y se está un poco reivindicando. Desde las fotos un poco más nuevas, más alternativas, más underground, aunque ya se está colapsando, el capitalismo, todo lo coge. Pero sí hay un poco de esa recuperación, más que de creación de nuevas estéticas andaluzas, digamos. Al final hay un juego constante con los ciertos elementos que son altos a este punto repetitivo. Pero sí, era una cosa que también hacía falta después de sentirnos los hijos del dueño del Capataz, de que trabajan para el Capataz. Ahora tomar ese poder de los símbolos también es importante y poco a poco iremos creando nuevas imaginarias.
Creo que se están recuperando estéticas e imaginarios que siempre han pertenecido al pueblo andaluz y se están reivindicando
P. Por centrarnos un poco en Sevilla, ¿cómo ves la escena sevillana ahora mismo, crees que hay como tal una escena sevillana real o hay grupos aislados compartiendo carteles?
R: Bueno, hay escena, lo que pasa es que nosotros, por ejemplo, cuando surgimos hace ya siete, ocho años, sí es cierto que había como un aromilla un poco más escénico. Estaba el Monkey aquí en Sevilla, que la verdad es que hacía bastante porque hubiera una escena. Al final la escena se compone de tres elementos principales, que es que haya bandas que toquen, que haya garitos, sitios donde las bandas vayan a tocar y después de esos garitos, que haya gente que vaya a ver las bandas. Entonces, si falla una de las tres patas de este banco, al final no hay tanta escena. La escena siempre está ahí, pero puede ser más o menos potente. Y nosotros, a diferencia de Madrid y Barcelona, que eso siempre es un contacto bombeo, solemos vivir por aquí en Sevilla o en Andalucía, tenemos más como ondas de subida y ondas de bajada. Yo por lo menos personalmente sí siento que se fragmenta un poco esta escena que estábamos viviendo cuando estaba el Monkey aquí en Sevilla y todavía seguía vivo el antiguo FunClub. Al final que la música, tanto los locales de ensayo, como las salas vayan abandonando los centros de las ciudades, creo que es horrible para la cultura de una ciudad y más de Sevilla.
P: Además ahora se nota que no hay programación, te puedes encontrar conciertos de todo tipo lo mismo en una sala que en otra
R: Sobre todo que te puedas hacer tu itinerario como ciudadano de un sitio pues mira, vamos a tomar una cerveza, a comer, lo que sea, hay una obra de teatro y un concierto en tal sitio y todo esto está en el centro de la ciudad, no tienes que cogerte un coche porque el concierto es en un polígono y la obra de teatro es en otro polígono. Entonces al final la gentrificación está copándolo todo y eso también es muy deteriorante para la escena, porque la escena sobre todo está compuesta por gente joven, entonces esta gente joven que no tiene acceso a la cultura porque no tiene suficiente dinero, entonces pues si encima tiene que cogerse un taxi para irse a una sala que está en un polígono, pues al final. Y si ese grupo de repente no puede tocar en una sala como FunClub que antiguamente tenía este aforo de 150, 200 personas, al final se va perdiendo un poco la escena.
P: Centrándonos en el concierto de Sevilla, en el que cerráis gira, imagino que estaréis arropados por la familia, con amigos, también muy acompañados arriba del escenario, con Annie B Sweet, con Quentin… En un cierre de gira, ¿hay más presión, te da más confianza, hay más responsabilidad?
R: Bueno, hay responsabilidad por hacerlo, por quedar bien con toda la gente que, aparte de que estás en casa, después hay gente muy de casa, pues como tú has dicho, familia, amigos y tal, entonces hay como esa tensión de hacerlo bien, pero también está muy guay cerrar la gira en Sevilla, ya lo hicimos con el disco anterior y nosotros llevamos dos años girando el disco, después de cientos de horas de furgonetas yendo a mil lugares, de repente que en el último concierto de la gira duermas en tu cama y no sea en un hotel de carretera, está muy guay.












