Hallazgo desagradable para comenzar la mañana. El mal olor ha sido lo que ha servido para descubrir los restos fecales que se encontraban en uno de los accesos del José Rico Pérez. Es habitual hallar en las inmediaciones del estadio deposiciones, aunque en la mayoría de ocasiones se trata de deyecciones caninas. Pero esta vez no. El Hércules se ha visto obligado a limpiar de la Puerta 1 excrementos humanos, un suceso que se repite de manera recurrente, sobre todo cuando llega el buen tiempo.
A pesar de las diferentes acciones municipales orientadas a expulsar a las personas sin hogar del entorno de esta instalación, propiedad de la Generalitat Valenciana, cuando aflora la primavera, regresan los sintecho por la privacidad que permiten sus múltiples recovecos y la protección que brinda durante las noches. Cuando esto pasa, la aparición de heces humanas es una ingrata costumbre.
Restos fecales encontrados este lunes en la puerta 1 del José Rico Pérez. / INFORMACIÓN
Siempre que es posible, son los propios trabajadores del Hércules quienes se ocupan de eliminar los residuos, pero hay ocasiones en que se alerta a los servicios de limpieza del Ayuntamiento que se ocupan del saneamiento de las calles. No ha sucedido así esta vez. Los accesos más próximos al aparcamiento, entre ellos las Puertas 1 y 3, son los que recogen más percances de este tipo dado que es el único que no ha podido ser vallado aún al no pertenecer ese suelo al Hércules CF ni ser suya la responsabilidad directa de su mantenimiento.
El efecto de los mercadillos
Esta es un área en la que prolifera la acumulación de desechos múltiples, no solo excrementos, sobre todo después de que tengan lugar los mercadillos populares de los jueves y los sábados. El área en la que se habilita la zona fan en la previa de los partidos, con dos puestos de servicio de comida y bebida, queda alfombrada sin remisión de bolsas y una montonera ingente de restos y no hay manera urbana de combatirlo. Por más avisos consistoriales que se ejecuten, se replica todas las semanas.

Una de las heces que han aparecido este lunes en la Puerta 1 del Rico Pérez. / INFORMACIÓN
La oscuridad, la facilidad para acceder de noche y la ausencia de vigilancia la mayor parte del tiempo al tratarse de un espacio sin limitación de paso a transeúntes, han convertido el Rico Pérez en un lugar en el que descubrir deposiciones humanas y secreciones urinarias no es una anomalía, sino la desagradable rutina de quienes se ocupan del mantenimiento específico del estadio mundialista, a los que les resulta imposible controlar que hechos así no se repitan de modo ordinario por muy triste (y frustrante) que parezca, sobre todo cuando sube la temperatura y las madrugadas al relente son suaves y hacen más soportable dormir al raso… con todo lo que eso supone para cualquier aparato digestivo, también para el de quienes eligen la libertad de horarios y movimientos y rechazan acudir a las instalaciones para personas sin hogar dependientes de los servicios sociales del Ayuntamiento de Alicante y el Consell.
Suscríbete para seguir leyendo











