Manuel Velo reside desde hace 69 años en Chousa Grande, en la zona de Vista Alegre de la parroquia larachesa de Soandres. Su casa es una de las 27 edificaciones que, de prosperar el proyecto de la planta de biogás promovida por la empresa Bioenergía A Coruña, quedarían a apenas 350 metros de lo que él define como una «amenaza absoluta». Pero el de Manuel no es un caso aislado. Bajo el lema Stop Biogás A Laracha, los vecinos de la parroquia de Soandres han alzado la voz: «Non queremos vivir a carón deste monstro».
En representación de la plataforma, Velo asegura que los vecinos afectados están ultimando sus alegaciones ante la Dirección Xeral de Calidade Ambiental, las cuales podrán presentar hasta mediados del mes de mayo. Además, están recogiendo firmas y preparando varias charlas divulgativas con expertos para poder llegar a toda la ciudadanía y aunar fuerzas contra el proyecto, que ya cuenta con el rechazo unánime de la corporación municipal de A Laracha, además de los Concellos de Cerceda y Culleredo.
«Queremos que entendan o que pretenden facer aquí, a carón das nosas casas», afirma el larachés. Según la memoria técnica del proyecto, la planta está diseñada para procesar hasta 63.500 toneladas anuales de residuos orgánicos procedentes de actividades agroganaderas y de la industria alimentaria. El objetivo es la producción de biometano mediante digestión anaerobia para su posterior inyección en la red de gas.
Los argumentos de la empresa
La empresa argumenta que esta instalación soluciona el problema de la gestión de residuos agroganaderos en la zona. Además, el proyecto incluye el tratamiento del digestato generado para ser utilizado como fertilizante natural, cerrando el ciclo de los nutrientes. Según la compañía coruñesa, el fin es transformar esos residuos en un gas renovable que reduzca la dependencia de combustibles fósiles.
Pero la plataforma no está conforme con los argumentos esgrimidos por Bioenergía A Coruña. «Estas plantas emiten uns cheiros insoportables, e os restos irían parar ao río Anllóns, do que bebe A Laracha, Carballo, Cerceda e Culleredo«, explica Velo. Añade, además, que en el lugar se encuentra una mámoa y, a apenas 500 metros de esta, el castro de Santa Baia. «Esta planta é incompatible coa vida en Soandres e todo o entorno», sostiene, instando a la empresa a reubicar el proyecto en un lugar apartado de las viviendas.
Los vecinos no descartan acudir al Parlamento para manifestar sus quejas, aunque esperan que el informe medioambiental sea desfavorable por el «ben común». «Non queremos vivir a carón deste monstro. Faremos o que sexa por defender o noso, porque queremos seguir respirando aire puro e bebendo a auga do noso río«, concluye Velo.










