Llamada de atención de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) sobre la falta de especialistas que trabajan en la sanidad pública en un país donde casi 10 millones de personas (el 20,4% de la población) tienen hoy más de 65 años, el nivel más alto registrado en la historia. Con datos recabados por EL PERIÓDICO a través de la SEGG, en la sanidad pública trabajan solo entre 1.800 y 2.000 geriatras (16 por cada 100.000 habitantes).
Cifras que, considera el doctor Francisco José Tarazona, presidente de la sociedad médica, hablan de una cobertura geriátrica «insuficiente y desigual». Con comunidades donde los servicios están bien consolidados y otras donde la presencia de la especialidad «aún es limitada o casi inexistente».
Una prioridad
Entre las comunidades con más geriatras, señala el doctor, figuran la Comunidad de Madrid, Catalunya, Castilla-La Mancha y Aragón. En el otro extremo, coloca a Andalucía y País Vasco, «ambas con una situación extrema» porque no cuentan con servicio de geriatría en la sanidad pública y no ofertan plazas MIR. Seguidas de Galicia, Cantabria, Castilla y León y la Comunidad Valenciana.
El doctor Tarazona ha reclamado que el envejecimiento sea declarado prioridad estratégica de salud pública en España. Ha trasladado a las autoridades estatales y autonómicas la necesidad de garantizar el acceso equitativo a un geriatra para toda la población mayor con independencia del territorio. También mejorar la coordinación sociosanitaria, implementar estrategias de prevención de la fragilidad y la dependencia antes de que aparezcan y aumentar el apoyo institucional a la investigación en geriatría y gerontología.
Lucha contra la fragilidad
Entre las prioridades preventivas que la SEGG identifica como más urgentes figuran la lucha contra la fragilidad, la sarcopenia y el deterioro cognitivo; el uso racional de la medicación para evitar la polifarmacia; y la atención a la soledad no deseada y el aislamiento social, que la sociedad califica de «factores de riesgo tratables». También insiste en que el hospital no siempre es el mejor entorno asistencial y en que conviene trabajar activamente para prevenir hospitalizaciones innecesarias.
En una colaboración con la Fundación de Ciencias de la Salud, Francisco José Tarazona ha lanzado un mensaje que interpela al conjunto del sistema sanitario: «La prevención debe empezar mucho antes de los 65 años y debe ser una política de Estado». Además, advierte: «la actividad física es el mejor fármaco disponible para enlentecer el envejecimiento».
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