La custodia compartida vuelve a estar en el centro del debate familiar. Cada vez más padres y madres se preguntan qué ocurre tras una separación, cómo se reparte el tiempo con los hijos y qué criterios se tienen en cuenta para proteger a los menores.
En este contexto, la abogada de familia Aida Casanova ha lanzado un mensaje claro: hablar de custodia compartida no significa estar a favor o en contra de ella, sino entender que cada familia tiene una realidad distinta.
Casanova explica que algunas personas interpretaron que defendía este modelo como la mejor opción en todos los casos. Sin embargo, la letrada lo niega: “Yo no creo que haya un mejor tipo de custodia por sistema o de forma automática y hay que ver la situación de cada familia”.
La corresponsabilidad, clave en la custodia compartida
La abogada insiste en que la custodia compartida no debe analizarse solo desde el reparto de días o semanas. Para ella, el punto central está en saber quién se ha ocupado realmente de la crianza antes de la separación.
Casanova pone ejemplos muy concretos: llevar y recoger a los hijos del colegio, preparar comidas, hacer la compra, encargarse de los médicos, acompañar a las extraescolares, ayudar con los deberes, poner lavadoras o hacer seguimiento escolar. Es decir, todas esas tareas diarias que forman parte de cuidar.
“Cuando hablo de ocuparse de criar a los hijos, hablo de muchísimas cosas más”, señala. Por eso, advierte de que si uno de los progenitores se ha desentendido de forma habitual de esas responsabilidades, no siempre tiene sentido pedir una custodia compartida al separarse.
Su mensaje es directo: “¿Un progenitor se ha desentendido sistemáticamente de este tipo de cosas y tareas que tienen que ver con cuidar de los hijos? Pues entonces, ahora que te separas, no pidas la compartida”.
El debate en los juzgados
En muchos casos los juzgados están entendiendo que la custodia compartida es la opción que mejor protege el interés superior de los menores. Especialmente cuando los hijos tienen cierta edad y ambos progenitores cuentan con horarios laborales compatibles.
Sin embargo, la abogada advierte de un problema: no siempre se está mirando con suficiente detalle qué ha ocurrido antes con los cuidados. Es decir, quién se encargaba del día a día y cómo se repartían realmente las responsabilidades familiares antes de la ruptura.
Por eso, defiende que no se puede aplicar la custodia compartida como una solución automática. Para Casanova, lo importante no es elegir un modelo de forma rígida, sino estudiar cada situación y valorar qué necesita cada niño.
La letrada también recuerda que existen fórmulas alternativas a las semanas alternas. Estas opciones pueden adaptarse mejor a la edad de los menores, a sus rutinas, al colegio, a la distancia entre domicilios o a las necesidades concretas de cada familia.
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