Medusas, mosquitos, avispas, abejas o peces araña son algunos de los protagonistas menos deseados del verano. El calor, la humedad y el aumento de las actividades al aire libre incrementan nuestra exposición a picaduras y lesiones que, aunque en la mayoría de los casos no revisten gravedad, no siempre tratamos correctamente.
La doctora Tatiana Navarro, alergóloga del hospital Ribera Virgen de la Caridad, de Cartagena, advierte de que uno de los errores más frecuentes es pensar que debemos actuar igual ante cualquier picadura. «Cada una tiene un mecanismo distinto y, por tanto, requiere cuidados específicos», explica la especialista. Mientras que en las picaduras de mosquitos, avispas y abejas puede utilizarse frío local para aliviar el picor y la inflamación, ante la picadura del pez araña o medusas, se recomienda aplicar calor, ya que este neutraliza el veneno.
Medusas: ni agua dulce, ni hielo, ni remedios caseros
En plena temporada de playa, la especialista de Ribera pone especial atención en las picaduras de medusa. Ante una de ellas recomienda salir del agua, no frotar la zona y lavarla con agua de mar, nunca con agua dulce, ya que esta puede activar las células urticantes que hayan quedado adheridas a la piel y provocar una liberación adicional de veneno.
También desaconseja algunos remedios populares que continúan utilizándose, como aplicar hielo, alcohol, amoniaco u orina, así como frotar la zona con arena o una toalla, ya que irritan más la piel.
Otro de los riesgos de las costas mediterráneas es el pez araña, que permanece semienterrado en la arena y puede picar al pisarlo accidentalmente. “En este caso, la reacción no es alérgica, sino tóxica, y suele producir un dolor inmediato y muy intenso”, explica. La doctora Navarro recomienda aplicar calor local entre 40 y 45 grados para inactivar el veneno, comprobar que no haya quedado ninguna espina clavada y vigilar posteriormente posibles signos de infección.
¿Inflamación o verdadera alergia?
Las picaduras de avispas y abejas también aumentan durante el verano. La alergóloga recuerda que una inflamación importante alrededor de la picadura no significa necesariamente que la persona sea alérgica.
La señal de alarma aparece cuando los síntomas dejan de estar localizados y afectan a otras partes del organismo. «La aparición de urticaria generalizada, angioedema, dificultad respiratoria, síntomas digestivos, mareo o síncope puede indicar una reacción sistémica y requiere atención médica urgente», señala.
Para prevenir las picaduras durante las actividades al aire libre, la especialista recomienda mantener tapadas las bebidas dulces y los alimentos, evitar perfumes intensos y movimientos bruscos ante avispas o abejas y revisar ropa y toallas antes de utilizarlas. En la playa aconseja comprobar la presencia de medusas antes de entrar al agua, no tocarlas, aunque estén muertas y utilizar escarpines en zonas donde pueda haber pez araña.
La doctora Tatiana Navarro se ha incorporado recientemente al servicio de Alergología del hospital Ribera Virgen de la Caridad, donde pasa consulta de lunes a viernes, reforzando la atención especializada para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de las enfermedades alérgicas.















