Un héroe imprevisto, un rey y un peón caídos y un estoico gigante dominante descompuesto en un derroche de asombro, drama, rabia y hasta un tanto de violenta pasión desordenada en la confirmación de la némesis que impedirá una dinastía. La historia dirá, pero el Minnesota Timberwolves vs Denver Nuggets de anoche aspira a ser recordado como uno de los capítulos más trepidantes de la historia de los playoffs por su frenético desfile de relatos entrecruzados. El repaso de los Timberwolves de Anthony Edwards infligido al campeón de 2023 liderado por el triple MVP Nikola Jokic (112-96) para poner el 3-1 en la serie es ya un jugoso y prometedor titular.
Sonríen pero también lloran los Wolves, que vieron caer a Anthony Edwards y no para que esta vez el intrépido base de goma siguiera como si nada. Ant-Man aterrizó mal sobre su rodilla izquierda al chocar contra Cam Johnson y tuvo que salir de la pista con ayuda. Edwards está pendiente de pruebas pero el que sí que tiene una grave lesión confirmada es Donte DiVincenzo, quien se rompió el tendón de Aquiles tras apenas un minuto.
En medio del drama de Minnesota, emergió empoderado Ayo Dosunmu para hacer suya la noche con 43 puntos con un 13/17 en tiros y un 5/5 en triples y grabar su nombre en la historia: traspasado por los Bulls en febrero, Dosunmu se convirtió en el segundo jugador de siempre en registrar una anotación más alta desde el banquillo en playoffs, sólo superado por los 45 tantos de Fred Brown en 1975 con los Seattle SuperSonics.
Pero a tal sucesión de acontecimientos le siguió un abrupto epílogo de un partido con Nikola Jokic yéndose a agarrar a Jaden McDaniels para acabar expulsado junto a Julius Randle. El triple MVP desencadenó una trifulca después de que el alero rompiera el código de honor no escrito de no jugar la última posesión al irse a anotar una bandeja.
Por descortés que fuera el gesto de McDaniels, Jokic perdió por completo los estribos en lo que es la paradigmática imagen definitoria de hasta qué punto los Timberwolves y su pegajosa y molesta defensa se han metido en la cabeza del mejor jugador del mundo con el precedente de la eliminación de 2024. Y es que, tan impasible siempre a todo con soluciones para todo, al mismo Joker que sacaba un as debajo la manga parecen haberse quedado sin cartas. Agobiado por la alargada sombra de Rudy Gobert, el serbio firmó una hoja estadística aceptable de 24 puntos, 15 rebotes y 9 asistencias pero con un 8/22 en tiros de campo, un 0/3 en triples y 4 pérdidas.
Cayeron también en saco roto los 30 puntos de Jamal Murray con un 10/25 en lanzamientos. Una vez más, ambas estrellas se apagaron en el último cuarto. Los Nuggets llegaron 50-54 arriba al descanso y 82-78 abajo a un parcial definitivo en el que de nuevo colapsaron. En Denver tampoco ayudó que un tocado Aaron Gordon pudiera sólo jugar 23 minutos con 9 puntos y un 4/11 en tiros tras volver a sufrir un problema físico.
El principio de dinastía que proclamaba Michael Malone en el balcón del Ayuntamiento de Denver celebrando el anillo de 2023 puede ser definitivamente finiquitado por estos Timberwolves que ya echaron a Denver en las Semifinales de Conferencia de 2024.
McDaniels tenía razón: los Nuggets son muy malos defendiendo
La maquiavélica sonrisa bien burlona con la que McDaniels agarraba a Jokic para contener su furia refleja el poco respeto que le tienen los Timberwolves a Denver. El mismo poco respeto que mostró sin tapujos McDaniels tras la victoria del segundo partido al decir, alto y claro, que todos los jugadores de los Nuggets eran “malos defensores”.
Lejos de ser una imprudencia que hiciera reaccionar al campeón de 2023, a los Nuggets no les ha dado apuro de demostrar que, efectivamente, el charlatán alero tenía razón. Y es que lo de Denver en defensa fue una sangría con el agravante de que Minnesota se tiró más de medio partido sin su mejor jugador con Jokic dejado en evidencia en abundancia.
Los Timberwolves encontraron una mina en el triple MVP para destapar todas sus vergüenzas defensivas. Jokic defiende hundido el pick and roll y la nula amenaza ofensiva que es Rudy Gobert lejos del aro le invitan a hundirse aún más. Sin embargo, Dosunmu se dio un festín con el océano que le concedió el Joker, acumulando puntos tras recoger el balón en handoff para penetrar aún con más velocidad. Naz Reid (17 puntos), Julius Randle (15) y Jaden McDaniels también sumaron en dobles dígitos.
Rudy Gobert, la criptonita de Jokic
Gobert aportó 4 puntos, 15 rebotes, 2 asistencias, 2 robos y 2 tapones y, por encima de todo, impartió un nuevo clínic de cómo uno de los mejores defensores de la historia para a uno de los mejores de todos los tiempos.
El pívot francés de 33 años y 2,16 se conoce todos los movimientos de Jokic y aguanta las embestidas del balcánico, sin recursos en el último cuarto para encontrar el aro. En lo que explica lo que está siendo la historia de este choque de titanes, Gobert está subrayando un alarmante punto débil del Joker como su falta de tiro con un 0/3 en triples, un lanzamiento exterior en el que el serbio ya anduvo con la pólvora mojada en la serie de 2024.
Los Nuggets se bloquearon por completo en ese último parcial, negados desde el perímetro con un no menos preocupante 6/28 en triples mientras carecían de ideas para hacerle la vida más fácil a Jokic o utilizarle más como distribuidor. Lo intentaron con el pívot subiendo el balón y jugando pick and roll inverso para que Murray bloqueara y alejara a Gobert del Joker, pero nada que funcionara con consistencia.
Chris Finch le está claramente mojando la oreja a David Adelman en el duelo de pizarras y las esperanzas de Denver para darle la vuelta pasa, entre otras cosas, por que Anthony Edwards se pierda lo que queda de serie y que Peyton Watson vuelva cuanto antes ante la situación de Gordon. Y que Jokic recupere la compostura. La inteligencia le persigue, pero los lobos van más rápidos.








