El Maratón de Londres vivió una jornada histórica tras el triunfo del keniata Sabastian Sawe, que cruzó la meta en 1:59:30 y se convirtió en el primer atleta en bajar de las dos horas en un maratón oficial, una frontera que durante décadas pareció reservada a los laboratorios, a los intentos controlados y a la imaginación de los más optimistas.
Donde antes el 2:00:35 de Kelvin Kiptum parecía una cima casi inalcanzable, Sawe dejó una marca que obliga a mirar la distancia de otra manera. Además, el segundo clasificado, Kejelcha, también cruzó la meta con un tiempo de 1.59:41, en el mejor debut de la historia en la distancia.
El podio lo cerró Kiplimo Kiplimo con una marca de 2.00:28, tres registros estratosféricos en un día histórico en la capital londinense.
En Londres, con una temperatura amable y unas condiciones ideales para correr rápido, el ritmo fue salvaje desde el inicio: 14:14 en los primeros 5 kilómetros y 28:35 al paso por el 10K. Cifras de vértigo incluso para una generación que ha normalizado lo extraordinario.
La jornada fue doblemente histórica porque Tigst Assefa también volvió a escribir su nombre en letras grandes. La etíope, campeona en la pasada edición, repitió triunfo con 2:15:41, mejorando su propio récord mundial en una carrera exclusivamente femenina.
Hellen Obiri y Joyciline Jepkosgei resistieron buena parte del pulso, pero Assefa se consagró como la más fuerte de la prueba londinense.












