Un equipo científico ha desarrollado una nueva interfaz cerebro-ordenador capaz de convertir la actividad cerebral de monos rhesus en movimiento, dentro de un entorno virtual tridimensional. El avance muestra que la navegación compleja puede controlarse con señales neuronales registradas en tiempo real y refuerza el potencial clínico de estas tecnologías.
Una nueva interfaz cerebro-ordenador (BCI, por sus siglas en inglés) logró que tres monos rhesus se desplazaran en un entorno virtual tridimensional usando únicamente señales cerebrales. El estudio, publicado en la revista Science Advances y liderado por investigadores del Leuven Brain Institute (LBI), en Bélgica, combina registro intracortical, decodificación en tiempo real y realidad virtual inmersiva, para demostrar que la navegación compleja no tiene por qué depender de movimientos físicos visibles.
Monos en un bosque virtual
Para los científicos, se trata de un paso importante para sacar estas tecnologías del laboratorio y acercarlas a usos clínicos reales, según un artículo publicado en Phys.org. La clave del sistema está en que no se limita a leer la corteza motora primaria, como ocurre en muchas BCI anteriores.
En este caso, los investigadores implantaron matrices de electrodos en tres regiones relacionadas con la planificación del movimiento: la corteza motora primaria (M1), la corteza premotora dorsal (PMd) y la premotora ventral (PMv). A partir de esas señales, un decodificador de Inteligencia Artificial (IA) tradujo la actividad neuronal en velocidades tridimensionales, para controlar una esfera o un avatar en primera persona dentro de una escena virtual con visión estereoscópica.
Según informa Research & Development World, los monos afrontaron tareas progresivamente más complejas: mover un objeto hacia determinados puntos, esquivar obstáculos, cambiar de blanco de forma dinámica y avanzar por escenarios visualmente exigentes, incluyendo una especie de bosque virtual.
Posibles aplicaciones clínicas concretas
Además, la interfaz pudo convertir de forma continua las señales de las tres áreas cerebrales mencionadas en órdenes de movimiento, capaces de sostener navegación en tiempo real y generalizarse a distintos entornos. Los propios animales también mostraron aprendizaje durante los ensayos, mejorando su desempeño con la práctica.
Referencia
Intracortical brain-computer interface for navigation in virtual reality in macaque monkeys. Ophelie Saussus et al. Science Advances (2026). DOI:https://doi.org/10.1126/sciadv.adw3876
Uno de los hallazgos más importantes fue el peso de las áreas premotoras, que aportaron señales más útiles que la corteza motora en varias tareas, y en algunos casos incluso igualaron o superaron al conjunto completo de entradas neuronales. Ese resultado refuerza la idea de que la intención de moverse no reside solo en la corteza motora clásica, sino también en circuitos que anticipan y organizan la acción.
Los investigadores creen que estos resultados abren una vía prometedora para pacientes con lesiones cerebrales, accidentes cerebrovasculares o enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), casos en los que otras zonas cerebrales podrían servir como fuente de control.













