La Plaza de Toros de Granada estaba repleta de público para presenciar la corrida del sábado del abono de la Feria del Corpus. El cartel ofrecía muchos atractivos, entre ellos la presencia de El Fandi, un auténtico ídolo en su tierra natal, y de Morante de la Puebla, que atraviesa uno de los momentos más brillantes de su carrera. Ha sido un festejo memorable, con la salida a hombros de El Fandi y del espada que cerraba la terna, Pablo Aguado. El ganado fue de Álvaro Núñez y aunque la presentación parecía distinta a la de otras tardes, permitió el éxito del espectáculo.
morante
La expectación que había levantado Morante tras sus últimas actuaciones era importante. El diestro tuvo como primer astado a un toro que parecía que iba a dar poco juego, pero en la muleta ofreció dos estatuarios, buenos pases por el pitón derecho y lidió sin prisa. Se percibía que hay algo muy especial en el actual momento del sevillano. En la suerte suprema, la colocación de la espada pudo ser la clave para que solo fuera premiado con una oreja, aunque el público pidió otra.
El segundo de su lote lo recibió con la capa ejecutando chicuelinas y verónicas. Comenzó la faena de muleta sentado en el estribo y, pese a la dificultad de un animal que lo buscaba, ofreció momentos de carácter artístico, otra vez con unos naturales para el recuerdo. Llegado el final de la faena, no fue posible rematarla mejor. Un par de pinchazos, media estocada, aviso y descabello.
el fandi
El Fandi fue el triunfador. Un par de largas cambiadas encendieron los tendidos nada más salir su primer toro. Después ofreció más variedad con la capa y lo llevó por chicuelinas al caballo. En las banderillas, la Banda de Dúrcal interpretó Granada, de Agustín Lara. No es un pasodoble, pero, por sugerencia de Jorge Berrio, director de la Banda de Dúrcal, se ejecutó esta pieza que, según nos comentó el músico, había sido un ofrecimiento del agrado del maestro. Con la muleta ofreció momentos de trascendencia, como un pase cambiado por la espalda o molinetes de rodillas. De un solo espadazo acabó con la vida del toro. Recibió una oreja y hubo petición de otra, con bronca para la presidenta, Ana Belén Álvarez.
Todavía más emotiva fue su segunda faena. Otra vez larga cambiada de rodillas para comenzar y chicuelinas al llevar el toro al caballo, al que derribó el animal. Llegado el momento de las banderillas quiso compartirlo con Morante y Pablo Aguado. Fue un tercio vistosísimo que cerró con un cuarto par de El Fandi, que colocó un tres en uno rematado al violín y además se había encargado de ponerles al toro en suerte a sus compañeros, realizando esta labor sin capote, a cuerpo. Después, la faena continuaba con circulares de rodillas, mostrándolo por los dos pitones y eternos circulares, cerrando con manoletinas. Solo tuvo que entrar una vez a matar y recibió dos orejas.
pablo aguado
Pablo Aguado también abrió la Puerta Grande. Aunque su primero fue algo distraído, impuso su toreo, logrando incluso sacarlo a los medios, ejecutando una bonita tanda de derechazos y elegantes naturales bajando la mano, para concluir con molinetes. Una estocada efectiva le valió una oreja.
En el que cerraba la jornada se encontró con un toro que dio varias vueltas al ruedo y firmó una faena similar, con tandas por los dos pitones bastante brillantes, ejecutando al final unos ayudados por alto. Clavó más de media espada, pero fue suficiente y obtuvo otra oreja.












