La Agencia Tributaria asegura que el empresario Víctor de Aldama defraudó más de 1,6 millones de euros en 2020 con la venta de mascarillas durante la pandemia, al tiempo que simuló actividades profesionales para camuflar los beneficios logrados con estas operaciones.
El organismo tributario llega a estas conclusiones en un informe, remitido a la Audiencia Nacional y al que ha tenido acceso Servimedia, en el que se analizan las cantidades que Aldama y la empresa Soluciones de Gestión podían haber defraudado en 2020.
Este informe fue solicitado por el Juzgado Central de Instrucción número de la Audiencia, que investiga la parte del ‘caso Mascarillas‘ que no está siendo juzgada estas semanas por el Tribunal Supremo.
En el dictamen de la Agencia Tributaria se concluye que Aldama defraudó 1.624.308,20 euros en IRPF en 2020, al asignar a sus empresas rentas que los inspectores consideran que correspondían a su trabajo personal.
Así, los funcionarios concluyen que el comisionista defraudó 1.624.308,20 euros en 2020, ya que declaró como ingresos de sus sociedades lo que en realidad eran rentas de su trabajo personal.
Hipotecas, un Ferrari y un Porsche
Se destaca que se ha detectado una «confusión patrimonial y operativa» del dinero ingresado por el empresario por la venta de mascarillas, parte de la cual usó para diversos gastos privados.
Así, realizó donaciones a su cónyuge por un total de 450.000 euros; compró acciones del Zamora Club de Fútbol; adquirió vehículos de alta gama, incluyendo un Ferrari F12 y un Porsche 911 Turbo S y pagó hipotecas y gastos domésticos personales.
Además, el informe explica que Aldama logró en 2020 una serie de contratos de emergencia durante la pandemia de la covid-19 con diversos organismos públicos -como Puertos del Estado, ADIF, Ministerio del Interior- por un importe total adjudicado de 52.938.873 euros. El primer contrato relevante fue con Puertos del Estado por 8 millones de mascarillas a 2,5 euros la unidad.
Se añade que el empresario fue clave para conseguir estas adjudicaciones. Textualmente se indica que «resultó esencial para la consecución de los contratos debido a su proximidad y contactos con el sector público». Se destaca que gestionaba todo personalmente, usando incluso su cuenta de correo personal en lugar de una corporativa.
Empresas sin «estructura»
Hacienda también aprecia una «existencia de simulación en el ámbito tributario». Así, el comisionista interpuso a sus sociedades (Deluxe Fortune SL y MTM 180 Capital SL) para facturar servicios de intermediación. Estos eran, en realidad, de carácter «personalísimo», con el fin de tributar menos que si lo hubiera hecho como persona física.
La Agencia Tributaria constata que las empresas analizadas «carecen de estructura para prestar los servicios que se contrataron«, de forma que la actividad fue desarrollada exclusivamente «por su socio y administrador». Así, ni Deluxe Fortune ni MTM 180 disponían de los medios materiales o humanos necesarios para la logística o intermediación que decían realizar.
La inspección también apunta que Soluciones de Gestión redujo su base imponible mediante la compensación de una provisión por deterioro de un crédito de 800.000 euros que Hacienda considera no ajustada a la realidad. Se estima que la cuota presuntamente defraudada fue de 200.000 euros.










