Mbappé y Vinícius restañaron heridas con el madridismo a base de goles en un partido sin historia, sin oposición y sin intensidad. El francés sonrió tras marcar con mucha suerte y el brasileño pidió disculpas al Bernabéu. Los dos habían sido señalados por los silbidos de la grada en una noche intrascendente para todos menos para Carvajal, con el que Arbeloa ajustó cuentas pendientes de etapas pretéritas. Carvajal se aferraba a la posibilidad de jugar los partidos que restan para mantener sus opciones de ir al Mundial, pero el técnico le ha bajado el pulgar dejándolo en el banquillo, con lo que entierra sus escasas posibilidades.
Afrontaba el Real Madrid su primer partido en el limbo de los siete que le quedan para acabar otra temporada en blanco. Un encuentro ante un Alavés necesitado en el que el Bernabéu señaló a Vinícius y a Mbappé con sus silbidos, más intensos al brasileño. El club metió con calzador el homenaje a los ganadores de la Youth League para rebajar la crispación de la grada, tan tibia como la entrada. Curioso que el título llegue cinco días después de que el Real Madrid, en Múnich, alinease por primera vez en la Champions un once sin españoles. Una cantera que en lugar de un vivero es un cajero del que sacar dinero para pagar los fichajes.
De Mbappé a Vinícius
Pese a ser un partido insulso, por la indolencia de los blancos, la pelota llegó a las áreas y el Alavés incluso tuvo ocasiones. Entre la desgana local, el pasotismo de la grada y los de Quique Sánchez Flores se fueron creyendo que podían dar algún zarpazo. Los blancos seguían jugando sin patrón de juego ni armonía, mientras en el Alavés los galones los lucía Antonio Blanco, campeón de la Youth League en 2020 con el Real Madrid que se tuvo que marchar de Valdebebas para ser jugador de fútbol. La defensa de cinco que puso Quique por delante de Sivera no ayudó a los espesos atacante madridistas, que bostezaban entre carrera y carrera. Hasta que a la media hora el primer tiro entre palos llegó después de que Mbappé disparase sin peligro, pero por el camino la pelota tropezó en Otto y acabó en la red del Alavés. Kylian descorchaba el partido con mucha suerte. Antes del descanso se retiró Militao, que se hizo daño en la rodilla en un remate y prefirió no arriesgar, y Toni Martínez remató un balón al palo ante la pasividad blanca.
La segunda parte sirvió para que Vinícius se reconciliase con el Bernabéu tras marcar en un disparo lejano ajustándolo al palo. El brasileño pidió perdón al público y zanjó el asunto con un gesto conciliador que trata de cerrar heridas con la grada. El Real Madrid desapareció del choque con el gol y con los cambios, mientras el Alavés se fue arriba en busca del gol. Parada remató al palo de Lunin, que tuvo en los postes a sus mejores defensas, y en el descuento Toni Martínez marcó el gol del honor vitoriano.
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