Limpiarse la boca con la servilleta de papel después de tomar el último trozo de adobo en la caseta. Terminar de colocarte el pintalabios frente al espejo mientras tu abuela te dice: «Niña, ¿qué te queda?». Emprender camino hacia la portada para vivir el ambiente previo tras probar la primera copa de manzanilla en casa. Son tantas las realidades que confluyen en la noche del pescaíto que sería difícil enumerarlas todas. Es uno de los momentos más especiales para el calendario festivo de la ciudad: la Feria ha arrancado y el Real ya luce iluminado con sus mejores galas.
Cuando el reloj marcaba las doce en punto de la noche, las autoridades de la ciudad pulsaban -con la misma ilusión que un niño en la noche de los Reyes Magos- el botón que muchos ya les gustaría haber tocado antes. Se trata de la segunda feria tras la vuelta del formato corto, de martes a domingo, pero algunos llevan desde el sábado disfrutando de la preferia en un ambiente más íntimo y familiar. Hay ganas de Feria y ese preciso instante en el que el Real se hace luz no se lo pierde nadie: unos frente al televisor en casa, otros en el mismísimo recinto en el barrio de Los Remedios.
Las más de 28.000 bombillas leds rompieron en luz sobre una portada que, en esta edición, fusiona el Pabellón de Portugal de la Exposición Iberoamericana de 1929 con el cenador de Carlos V, situado en el Real Alcázar. Su autor es Davide Gambini, un italiano afincado en Sevilla, que -por segunda vez- firma la puerta de entrada al Real tras el éxito de su diseño para la edición de 2024. Para esta Feria de 2026, la estructura se alza sobre 30.537 metros de tubo, más de 6000 piezas de carpintería y 3.777 m² de panelado de una portada que mide 40 metros ancho, 40 de alto y los 5,70 de profundidad. «La clave es que tenga el gusto de la fiesta, no el mío», señalaba el arquitecto en una entrevista a El Correo de Andalucía.
En la portada de Gambini hay diversos guiños a la trayectoria de la ciudad y las personalidades que han contribuido a engrandecerla. Cuatro escudos distribuidos en sus dos caras conmemoran efemérides relevantes de este 2026: el 50 aniversario de Tussam, el medio siglo de la música de los Cantores de Híspalis, el centenario del nacimiento de Cayetana de Alba y el 500 aniversario de la boda entre Carlos V e Isabel de Portugal.
Del pescaíto al alumbrao: no se escapa ningún detalle
En cambio, el movimiento en el Real empezó mucho antes. Sobre las nueve de la noche -cuando el sol de una primaveral tarde de abril ya se marchaba- los primeros socios empezaban a llegar a sus casetas. Las copas de manzanilla aguardaban sobre el mantel y las últimas raciones de pescaíto terminaban de freírse en las cocinas. Los platos de adobo, chocos, acedías o tortillitas de camarones son los verdaderos protagonistas de la noche. Cambiarán los formatos, aumentará el número de casetas, vendrá gente nueva, pero esta es una tradición que no se puede perder.
Es un año de subidas de precios en el Real. «El plato de jamón, el del bueno, ha subido dos o tres euros. Aquí cuesta unos 24 euros. Hace unos años pagábamos 16; yo lo recuerdo», comentaba la socia de una caseta de la calle Chicuelo. El rebujito, esa mezcla perfecta de manzanilla con gaseosa que es la «bebida estrella» de la Feria de Abril, rondará los 15 euros en la mayoría de casetas. Conviene tenerlo en cuenta desde luego, pero lo que está claro es que la economía no quitará las ganas de pisar el albero a los más feriantes.
Primero la cena y luego la fiesta. Las primeras palmas sonaron en el Real cuando restaban tan solo unos minutos para dar el pistoletazo de salida oficial. «Un cielo de farolillos que va alumbrando la calle, Deja que te mire no vuelvas la cara o Por el puente Triana pasa la reina». Son algunas de las letras que recogen las populares sevillanas del grupo encargado de pintar musicalmente la noche. En una velada presentada por la periodista Charo Padilla, Raya Real acompañó a los sevillanos durante los instantes previos al alumbrao sobre el escenario levantado en la calle Antonio Bienvenida, junto a la portada. El grupo flamenco de sevillanas que saltó a la fama en los años 90 con el álbum ‘Rociadora’ no podía faltar para dar la bienvenida a la fiesta de 2026. A lo largo de estos últimos años, las actuaciones previas al alumbrao han tenido un guion bastante similar buscando conciertos que ambienten con la música típica, como sevillanas, rumbas y flamenco.
Temperaturas casi de verano
Después del esperado momento del encendido del alumbrao, las calles de Los Remedios son un auténtico hervidero de personas. Todos desean llegar a la Feria con las mismas ansias que un niño estrenando zapatos nuevos. La imagen es bien alegre. Vestidos, corbatas y farolillos de todos los colores: la Feria es una oda a la primavera, la luz y la vistosidad. Pocas semanas al año relucen tanto como esta. En cambio, lo que sí relucirá a buen seguro será el sol radiante que marcará esta edición de 2026.
Más que primaverales, la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) advierte que se vivirán días de verano en pleno mes de abril. La razón es una masa de aire cálido, de origen subtropical, que desde este lunes entra en la Península y que va a dejar temperaturas más altas de lo normal. El martes de feria se esperan máximas de 35 grados en la capital, siendo el día más caluroso de toda la celebración. Las mínimas serán suaves y no bajarán de los 15 grados en toda la semana. Serán jornadas de no bajar la guardia en el Real para estar hidratados en todo momento.
Sevilla ha estrenado la fiesta más esperada de todo el mes de abril. Son días de encuentros con amigos, familia y mucha convivencia. Para muchos, la noche del pescaíto da inicio a una semana de receso en medio del ajetreo del día a día. Jornadas en las que dejar aparcadas otras responsabilidades para priorizar el ambiente de las casetas. Una ciudad efímera que se viste de gala, y que se marchará tan pronto como ha llegado. Para entonces, solo quedará la nostalgia del recuerdo. «Cuando vuelva a Sevilla en primavera, volveré a mis 20 años recorriendo sus callejas», versa las letras de la popular sevillana de José Manuel Soto que fácilmente podría definir lo que se vive estos días en el Real.














