Las alergias a pistachos, guisantes y leche de cabra aumentan por el cambio de hábitos alimenticios

  1. Aparición de alérgenos emergentes
  2. Reactividad cruzada
  3. Alergias que afectan a la piel y al aparato digestivo
  4. Avances en la capacidad diagnóstica
  5. Retrasos en el abordaje y tratamientos

Según la Organización Mundial de Alergia (WAO por sus siglas en inglés) y documentos de referencia como el Libro Blanco de Alergia, la incidencia y prevalencia de las enfermedades alérgicas están experimentando un crecimiento sostenido en los últimos años y la previsión es que sigan aumentando.

“Actualmente, se estima que una de cada tres personas puede padecer algún tipo de trastorno alérgico a lo largo de su vida”, advierte la doctora Pilar Cots, jefa del servicio de Alergología del Hospital Universitario Vithas Madrid La Milagrosa.

Aparición de alérgenos emergentes

La especialista explica que, aunque la primavera sigue siendo el momento en el que más se visibilizan por la alergia al polen, cada vez detectan más casos relacionados con la alimentación, alteraciones cutáneas y reacciones a medicamentos. 

La doctora Cots detalla a Confidencial Digital que en los últimos años han observado la aparición de alérgenos emergentes al cambiar los hábitos en la alimentación, como por ejemplo las relacionadas con alérgenos de la leche de cabra y oveja, legumbres tipo guisantes, cereales como el trigo sarraceno y frutos secos como piñones y pistachos.

“Es importante tenerlo en cuenta para poder actualizar el etiquetado de los productos envasados”, advierte.

Reactividad cruzada

Los alergólogos han observado un incremento de casos de personas que ya tienen alergia al polen y que empiezan también a tener reacciones al comer ciertos alimentos (como frutas, verduras u hortalizas y frutos secos).

Las plantas y alimentos comparten proteínas muy parecidas, lo que hace que el sistema inmunitario se “confunda” y reaccione como si fueran lo mismo. Es lo que se conoce como reactividad cruzada.

“Si tenemos en cuenta que la alergia respiratoria a pólenes puede llegar a afectar al 25% de la población, afectando especialmente a las edades más jóvenes, es comprensible suponer que son ellos los que se van a ver más afectados por alergias a alimentos relacionadas con polinosis, siendo las más frecuentes el melocotón, la manzana, la avellana y la nuez”, destaca Cots.

Alergias que afectan a la piel y al aparato digestivo

Cada vez se detectan más problemas relacionados con alimentos que no son alergias “rápidas”, sino reacciones más lentas del sistema inmunitario. Estas pueden afectar a la piel o al aparato digestivo y, como a veces se mezclan varios tipos de reacción, resulta difícil saber exactamente qué las causa.

La alergia a alimentos afecta entre el 1 y el 3% de la población general, y en niños menores de tres años puede alcanzar el 8%, según los últimos datos recogidos en el Libro Blanco de Alergia, documento de referencia elaborado por expertos. 

Avances en la capacidad diagnóstica

El aumento de casos diagnosticados en los últimos años corresponde a múltiples factores: al avance en la capacidad diagnóstica y un mayor conocimiento por parte de la población y a factores ambientales como la contaminación, cambios del estilo de vida como la dieta o la exposición a nuevos agentes.

“Todo ello contribuye a que el sistema inmunológico reaccione de forma más intensa, generando respuestas exageradas frente a sustancias que, en condiciones normales, deberían ser inofensivas”, analiza la doctora.

El avance en la capacidad diagnóstica juega un papel clave a la hora de entender mejor los diferentes tipos de alergia, mejorar su detección y transformar de forma significativa su abordaje.

“El estudio del paciente es mucho más preciso y personalizado que hace unos años, lo que nos permite combinar pruebas cutáneas con técnicas más específicas como las pruebas epicutáneas para el diagnóstico de dermatitis de contacto o pruebas funcionales respiratorias en pacientes con sospecha de asma”, expone la jefa del servicio de Alergología del centro madrileño.

Además, “la posibilidad de trabajar con alimentos naturales o alérgenos específicos permite afinar el diagnóstico en casos que antes obtenían resultados poco concluyentes”, añade.

Retrasos en el abordaje y tratamientos

La alergóloga señala que, precisamente, uno de los principales retos del servicio es el infradiagnóstico: “Muchos pacientes conviven durante años con síntomas o molestias digestivas, dermatitis persistentes, urticaria o inflamación recurrente sin conocer su origen”.

Más allá del retraso en el abordaje y el tratamiento, esta ausencia de diagnóstico afecta a la calidad de vida de los pacientes, puede derivar en complicaciones y favorecer la cronificación de los síntomas.

En este contexto, desde el servicio de Alergología insisten en la importancia de consultar con un especialista ante la presencia de síntomas recurrentes que afectan en el día a día o que se repiten en el tiempo.

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