Las claves
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El nuevo escenario político en Hungría arrancará con una intervención estructural en el aparato de comunicación estatal. Péter Magyar, ganador de las elecciones del pasado domingo y futuro primer ministro, ha anunciado este miércoles que suspenderá las emisiones informativas de los medios de comunicación públicos tan pronto como asuma el cargo.
Su objetivo, ha señalado, es desmantelar la red de influencia tejida por el Ejecutivo saliente de Viktor Orbán. Alineándose con las denuncias de organismos internacionales, Magyar sostiene que estos medios han operado como meros altavoces de Orbán durante más de 16 años.
Así, el futuro primer ministro ha situado en el centro de su discurso (el segundo en lo que va de semana) a la corporación pública de medios, a la que ha calificado como el principal instrumento de la manipulación oficialista. De hecho, en su primera entrevista con la radio estatal Kossuth —paradójicamente, uno de los más afines al gobierno saliente—, Magyar explicó que su gabinete suspenderá los servicios informativos actuales para frenar lo que describió como una maquinaria de «propaganda tóxica».
Magyar ha subrayado que «todo húngaro merece unos medios públicos que difundan la verdad», en lo que supone una ruptura con el modelo comunicativo que ha acompañado a Orbán desde 2010. De hecho, desde Reporteros sin Fronteras han denunciado en repetidas ocasiones que Orbán, a quien han calificado de «depredador de la libertad de prensa», ha construido un auténtico imperio mediático sometido a las órdenes de su partido.
Medios independientes como el semanario Magyar Hang, conservador pero crítico con Orbán, han relatado a este periódico presiones y «asfixia económica» por parte del Fidesz en los últimos años.
Las declaraciones de Magyar reflejan el profundo malestar acumulado por la falta de pluralismo durante casi dos décadas. El dirigente ha llegado a comparar la gestión de los medios durante la etapa de Orbán con técnicas de manipulación propias de regímenes autoritarios, citando a Joseph Goebbels o incluso a Corea del Norte como ejemplos extremos.
Según ha denunciado, la televisión pública húngara ha mantenido un bloqueo informativo sistemático contra su formación, hasta el punto de no invitarle a los estudios ni una sola vez en el último año y medio, pese a que las encuestas ya situaban a Tisza como la principal fuerza política del país.














