Galicia refuerza el reciclaje con más inversión para liderar la economía circular

Con el objetivo de dar un paso firme hacia un modelo más sostenible en la gestión de residuos, la Xunta de Galicia y Ecoembes han renovado su convenio de colaboración hasta 2030. La idea es mejorar la recogida selectiva de envases reforzando un sistema que combina financiación, innovación y campañas de sensibilización a la ciudadanía.

El acuerdo, firmado en Santiago de Compostela por la conselleira de Medio Ambiente y Cambio Climático, Ángeles Vázquez, y la consejera delegada de Ecoembes, Rosa Trigo, contempla una inversión de cerca de 57 millones de euros destinada a apoyar a los ayuntamientos gallegos en la recogida y gestión de envases de plástico, latas, briks, papel y cartón.

Este nuevo marco introduce mejoras clave. Por un lado, aumenta en un 26% la financiación que reciben los ayuntamientos. Por otro, apuesta por un reparto más justo, teniendo en cuenta factores como la dispersión del territorio, la dificultad logística o los cambios en la población.

Así, los municipios rurales serán los más beneficiados, con un aumento de hasta el 42% en la financiación, mientras que en los municipios semiurbanos la subida será del 26% y en los urbanos, del 31%.

Más contenedores facilitan el reciclaje

El objetivo es claro: acercar el reciclaje a la ciudadanía y facilitar la separación, una de las claves para mejorar las tasas de recogida. Para ello, en marzo de 2026, anunciaron la incorporación de más de 1.500 nuevos contenedores en 75 municipios gallegos, con una inversión cercana a los 700.000 euros. De ellos, 1.147 serán amarillos, destinados a envases de plástico, latas y briks, y 365 azules, para papel y cartón. Con esta ampliación, la red autonómica supera los 50.000 contenedores, incremen tando en casi un 3% la infraestructura disponible.

En este contexto, Fernando Blázquez, gerente de Ecoembes en Galicia, explica que la ampliación de la red tendrá un impacto directo en los hábitos ciudadanos. “Esperamos un impacto significativo en las tasas de recogida separada. Está demostrado que cuanto más cerca tenemos los contenedores, más fácil es que los ciudadanos separen correctamente los envases y los depositen donde corresponde”, señala.

Por su parte, la conselleira Ángeles Vázquez destaca que “se refuerza la alianza entre las partes en la gestión de los envases de plástico, latas y briks y papel y cartón con un acuerdo más justo que atiende a la dispersión geográfica, a la dificultad logística y a la variabilidad de la población de los municipios”.

De hecho, la selección de los municipios beneficiarios, añade, se ha realizado en colaboración con la Xunta de Galicia, atendiendo tanto a las necesidades trasladadas por los propios ayuntamientos como a criterios técnicos sobre ubicación y eficiencia del servicio: “Hemos analizado las solicitudes de los municipios y ajustado la dotación a sus necesidades reales, asegurando que cada contenedor cumpla su función dentro del sistema de recogida”, explica.

Fernando Blázquez, gerente de Ecoembes en Galicia. / D.R.

Tecnología y concienciación

El plan también contempla la incorporación de nuevas tecnologías para optimizar la gestión de residuos. Por ejemplo, soluciones “smart” que permitirán conocer en tiempo real el uso de los contenedores, optimizar rutas de recogida y reducir tanto costes como emisiones. “Queremos saber qué se recoge en cada contenedor y cuándo hay que vaciarlo. Esto nos permitirá mejorar la eficiencia del sistema y focalizar los esfuerzos donde más se necesitan”, apunta Blázquez.

A ello se suman campañas de sensibilización para mejorar el conocimiento ciudadano. “Aunque llevamos años con contenedores amarillos y azules, todavía hay dudas sobre qué depositar en cada uno. Es fundamental seguir informando”, afirma.

“Los ayuntamientos son una pieza clave. Sin ellos, la recogida separada no sería posible”, subraya Blázquez.

Un reto por delante

A pesar de los avances, Galicia aún tiene mucho camino por recorrer. Con este conjunto de medidas, Galicia avanza hacia un modelo de economía circular más sólido y eficiente.

Pretende alcanzar o incluso superar los estándares marcados por la normativa europea de 2030. Para lograrlo, insiste en una idea clave: la colaboración. “Cumplir estos objetivos no depende de un solo actor. Es fundamental la colaboración entre empresas, administraciones y ciudadanía”, concluye.

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