Un estudio llevado a cabo en colaboración entre el CiMUS de la USC y el LTRI de la Universidad de Toronto, cofinanciado con fondos europeos y publicado en Cell Metabolism, demuestra que la semaglutida, utilizada principalmente para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, ejerce efectos directos sobre el hígado, independientemente de la pérdida de peso, lo que ayuda a explicar su eficacia frente a la enfermedad hepática metabólica.
Liderada por la bióloga lucense María Jesús González Rellán y desarrollada en el grupo del Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica 2024 y el considerado como uno de los «padres» de Ozempic, Daniel Drucker, esta investigación demuestra que el receptor de GLP-1, la diana terapéutica de la semaglutida, se encuentra en un tipo muy específico de células endoteliales del hígado que actúan como coordinadoras del funcionamiento hepático, de manera que cuando la semaglutida activa este receptor, se desencadena una red de señales que reduce la inflamación, disminuye la fibrosis y favorece la recuperación del tejido hepático.
El hallazgo supone un cambio relevante en la comprensión de cómo actúan los fármacos basados en GLP-1, puesto que según destacó González Rellán, «identificar estos mecanismo directos nos ayuda a entender mejor su eficacia y abre la puerta a desarrollar terapias más específicas y a identificar qué pacientes se pueden beneficiar más de estos tratamientos».
Relevancia para Galicia
Este nuevo estudio presenta un contexto especialmente relevante para Galicia, ya que la investigación tuvo lugar en el laboratorio de Daniel Drucker, también Premio Fronteras del Conocimiento por el descubrimiento y desarrollo de las terapias basadas en GLP-1, y cuenta con una participación destacada de personal investigador vinculado al CiMUS de la Universidade de Santiago de Compostela, lo que refuerza la contribución de la USC a un ámbito de gran impacto clínico y social.
Las investigadoras Marta Varela y Cristina Riobello. / Cedida
María Jesús González Rellán, beneficiaria de una Marie Skłodowska-Curie Global Fellowship entre el CiMUS de la USC y el Lunenfeld-Tanenbaum Research Institute (Toronto, Canadá), explicó que «durante años se asumió que la mejoría hepática con estos fármacos era consecuencia de la pérdida de peso. Nuestros resultados muestran que la semaglutida también actúa directamente sobre el hígado, activando células que coordinan la respuesta frente a la inflamación y la fibrosis».
La enfermedad hepática metabólica afecta a cerca del 30% de la población mundial y, hasta hace poco, no contaba con tratamientos eficaces, de ahí la relevancia de este hallazgo. Dado que esta patología está estrechamente asociada a la obesidad y la diabetes, hasta ahora se asumía que la mejoría observada con fármacos basados en GLP-1 era consecuencia indirecta de la pérdida de peso. Sin embargo, ensayos clínicos recientes mostraron resultados inesperados: algunos pacientes mejoraban incluso antes de adelgazar o sin hacerlo de forma significativa, lo que sugería la existencia de mecanismos adicionales, uno de los cuales ha logrado identificar la lucense María Jesús González Rellán.
El trabajo, del cual Rellán afirma que «refuerza la idea de que la semaglutida no solo ayuda a perder peso, sino que ejerce una acción protectora directa sobre el hígado, lo que consolida su papel como herramienta clave frente a enfermedades metabólicas complejas», contó además con la participación de las investigadoras Cristina Riobello y Marta Varela Rey, del grupo Liver Metabolism and Disorders Laboratory (LIMED) del CiMUS.
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