El pueblo libanés mira hacia Washington. Ahí, en la capital estadounidense, es donde se decidirá su destino inmediato. Hay una urgencia imperiosa para que se resuelva lo más pronto posible, ya que las bombas y los soldados israelíes siguen acechando el territorio libanés. En Washington D.C., se reunirán esta tarde los embajadores del Líbano e Israel en Estados Unidos para el primer diálogo entre ambos países en décadas. Los dos Estados mediterráneos están oficialmente en guerra desde la creación de Israel en 1948. A lo largo de su historia reciente, el Líbano ha sido objeto de ocupaciones y ofensivas militares israelíes, como la que sacude estos días al país de los cedros.
Dos días después del inicio de la ofensiva israelí-estadounidense contra Irán el pasado 28 de febrero, la milicia libanesa Hezbolá se unió a la respuesta de su aliado iraní arrastrando a su país a la guerra. Durante los 15 meses previos, en el Líbano había un alto el fuego en vigor que Israel violaba a diario con ataques que mataron a centenares de personas. El hartazgo por esta situación insostenible que se había convertido en el statu quo fue otro de los motivos que alegó el grupo chií para llevar de nuevo la violencia a gran escala a su territorio. Desde entonces, los bombardeos israelíes y los combates en la frontera se han convertido en el pan de cada día por toda la tierra libanesa, matando a más de 2.089 personas e hiriendo a 6.762.
Sin tregua en el Líbano
La declaración de un alto el fuego de dos semanas en Irán inundó de esperanzas al pueblo libanés, aunque los líderes israelíes ya habían declarado previamente que una tregua en el país persa no se extendería hasta el Líbano. Y así ha sido. Tras el anuncio del cese temporal de las hostilidades en Irán sin incluir al Líbano, el Ejército israelí lanzó el más brutal de los ataques contra el país de los cedros. Al menos 357 personas murieron a causa del centenar de bombas vertidas en apenas 10 minutos. Gran parte de los 1.200 heridos aún desbordan los hospitales libaneses. La noche siguiente el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, anunció las conversaciones con Beirut que empiezan este martes en la capital estadounidense.
Netanyahu busca dos principales objetivos: el desarme de Hezbolá y el establecimiento de relaciones diplomáticas con el Líbano. Sin embargo, el líder hebreo no está dispuesto a detener la agresión durante las negociaciones, aunque esa sea la principal prioridad del Gobierno libanés. Las negociaciones en Washington no incluyen a Hezbolá, el único actor que está respondiendo bélicamente a la violencia israelí, ni tampoco a Irán, el financiador de la milicia. Horas antes del inicio del diálogo, Naim Qassem, el líder del grupo chií, mostró la oposición de la organización a estas conversaciones, a las que califica de un intento de «exacerbar la situación interna» y hacer que el Estado «se enfrente a su propio pueblo». A su vez, Tel Aviv se niega a negociar con Hezbolá.
Ocupación a largo plazo
El pasado sábado, la embajadora del Líbano en Estados Unidos, Nada Hamadeh Moawad, estableció un contacto inicial con una llamada telefónica. El presidente Joseph Aoun ha insistido que las negociaciones serían gestionadas de forma exclusiva por el Estado, ignorando el poder militar y político que tiene Hezbolá, y las consecuencias que esto puede tener en la sociedad libanesa. Durante los últimos días, se han sucedido protestas en Beirut en oposición a este diálogo que muchos ven como el reconocimiento del enemigo que más dolor ha causado al país. El Gobierno libanés insiste en que su voluntad es conseguir un alto el fuego, por mucho que Netanyahu haya dicho que eso no va a ocurrir.
Además de los brutales bombardeos, los soldados israelíes llevan semanas conquistando territorio libanés entre feroces combates con milicianos de Hezbolá. Este fin de semana Netanyahu pisó tierra libanesa ocupada. Sus ministros ultraderechistas han expresado su voluntad de ocupar el sur del Líbano, como ya han hecho en varias ocasiones durante el último medio siglo. Pero esta vez pretenden quedarse. «No estamos hablando de cinco puntos [en referencia a las cinco colinas estratégicas que controlan en territorio libanés desde el alto el fuego de 2024], estamos hablando de un cinturón de seguridad fuerte y profundo», dijo este lunes Netanyahu, alegando que esta ocupación es necesaria para evitar la amenaza contra los ciudadanos del norte de Israel.
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