A estas alturas del martes, solo alguien que esté en la Luna y no precisamente a bordo de la Orión, ignora que el juez Juan Carlos Peinado ha cerrado la instrucción del caso Begoña Gómez y procesa a la mujer del presidente del Gobierno por los delitos de tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación de caudales públicos y apropiación indebida.
Un procedimiento que sentará en el banquillo a Begoña Gómez, lo más probable ante un jurado popular, que está siendo digerido por Pedro Sánchez y la propia Begoña Gómez en Pekín, de visita oficial a China.
Los 9.220 kilómetros que separan a Madrid de Pekín no han evitado las preguntas de los periodistas sobre la decisión del titular del Juzgado número 41 de Madrid, lo que ha obligado al jefe del Ejecutivo a mostrar su malestar con un «el tiempo pone a todos en su sitio», frase que ya utilizó en el Congreso de los Diputados en una sesión de control.
Para pasar el mal trago, Sánchez ha vuelto a usar la misma táctica que empleó por primera vez el 24 de abril de 2024, justo el día en el que el juez Peinado aceptaba investigar el, por entonces «posible» caso contra su mujer: escribir una carta, una carta a los españoles a los que nos denomina, «la ciudadanía».
La segunda vez que el presidente del Gobierno nos remitió una carta fue el 4 de junio de 2024 días antes de las elecciones europeas, y después de que el juez emitiera la citación para que Begoña Gómez declarara como investigada.
En esta ocasión, el tema no es que sea un hombre enamorado y que se siente muy dolido por lo que le está ocurriendo a su mujer por lo que debe pensar si el pueblo español se merece tenerle de presidente. Este martes, la carta es para aplaudir la regularización de inmigrantes que aprueba el Consejo de Ministros pese a su ausencia y bajo la presidencia del vicepresidente primero, Carlos Cuerpo.
En la misiva, Pedro Sánchez dice que esta medida es un acto de «normalización» al reconocer la realidad de casi medio millón de personas que ya forman parte de la vida cotidiana de los españoles, cuidan de sus mayores, trabajan para que los alimentos lleguen a sus mesas y emprenden.
«Personas que construyen la España rica, abierta y diversa que somos -ya la que aspiramos a ser».
Pero también se trata, afirma, de un acto de justicia con los antepasados de los españoles que emigraron a América y Europa en busca de una vida mejor y de muchos jóvenes que se vieron obligados a marcharse tras la crisis de 2008.
Todos ellos ayudaron a levantar las sociedades que los acogieron y contribuyeron a modernizar España, ha recalcado.
El jefe del Ejecutivo apunta que se trata también de «una necesidad» para el país, ya que este, «como otros países europeos, envejece» y sin nuevas personas trabajando y cotizando, su prosperidad se frena, su capacidad de innovar se debilita y sus servicios públicos -sanidad, pensiones, educación- sufren.
Si tienen tiempo y se leen la carta que nos ha escrito el presidente del Gobierno, no pasarán por alto que en esta ocasión su esposa no aparece citada en ninguna de las líneas.
Esta vez hemos tenido que esperar más para que Sánchez nos escribiera una carta. La segunda llegó muy seguida a la primera, en menos de dos meses, el presidente publicaba una nueva carta. Ocurría tras la citación de su esposa por el juez Peinado y días antes de las elecciones europeas de junio de 2024.
Ambas circunstancias hicieron que Pedro Sánchez calificara de “zafio montaje” la acusación a Begoña Gómez: “Tratan de interferir en el resultado electoral”. En aquellas líneas aseguraba que su horizonte «permanece inalterable», en contraposición con la carta de abril, y acusaba al juez de querer interferir en las elecciones europeas al citar a declarar a su mujer para el 5 de julio: «se anuncia solo cinco días antes de que se celebren elecciones al Parlamento Europeo», algo que para el presidente «resulta extraño».
«Habitualmente, se ha seguido la regla no escrita de no dictar resoluciones susceptibles de condicionar el desarrollo normal de una campaña electoral y, por tanto, el voto de los ciudadanos. En este caso, resulta evidente que esta práctica no se ha respetado», subrayaba el jefe del Ejecutivo.













