La indignación de los 600 valientes. La marea amarilla, que no dejó de alentar en los 90 minutos del pulso de ayer en el infierno de La Rosaleda -asistencia de 27.212-, mostró su disconformidad con el nivel de entrega de los pupilos de Luis García Fernández. «La actitud fue patética», denuncia el abonado aldeano Rolando Suárez.
«El entrenador se nos asusta y baja a Ale García al lateral izquierdo con una defensa de cinco. Pierde el poder para atacar el ímpetu del Málaga y no se vio esa energía en ningún jugador de la UD, salvo Pedrola. El resto desacertados y algunos desaparecidos, inapetentes y se les notaba una falta de implicación», determina el empresario del sector de la mensajería y que completó 16 horas de viaje para ver el partido. Vuelve hoy a la Isla.
«El Málaga te gana porque le pone más ganas (…) La impresión en el estadio es que fue un baño en toda regla. El equipo, en lo referente a la actitud, resultó patética. Errando pases fáciles y sin esas ganas de subir que son propias de la historia de la UD. Vimos muchos fallos, si quieres ascender tienes que ganar, no puedes ir a esperar».
Rolando Suárez finaliza con que fue «un baño absoluto del Málaga ante una UD descentrada». Dolido por el resultado, apela a la resurrección urgente en estas siete finales para lograr el ascenso.
Política de ‘overbooking’
Carlos Navarro también vio en directo la derrota de la UD en La Rosaleda. Le duele la forma de caer en un pulso clave al tratarse de un rival directo -hoy se miden Racing y Almería desde las 20.00 horas-. «Fue un partido malo, pero muy malo. De aspirante a la nada. No competir de esta manera».
Cabe reseñar que 26 abonados de la UD con entrada se quedaron en el Aeropuerto de Gran Canaria por problemas en la tramitación de los billetes con Vueling. La aerolínea de bajo trató de acomodar a los afectados esta mañana, ya con el partido concluido. El socio de Sur Hugo Sánchez-Tembleque Meneses se quedó en tierra. Pierde 70 euros, entre la entrada (20 en el sector visitante del graderío de La Rosaleda) y 50 de los billetes.
«Tenía que volar a las 8.55 horas y cuando fui a hacer el checking en el mostrador me dijeron que estaba lleno por overbooking y que me ofertaban cambio de fecha. El avión estaba completo y afectó a diez aficionados». Trató de llegar a Málaga por Barcelona. «Tengo un cabreo enorme. Del tamaño de una catedral. Una indignación importante». Hugo se perdió además la cena con su abuela, que le esperaba en la capital malacitana.















