La Euroliga 25-26, la competición reina en igualdad

¿Qué competición es la más difícil de ganar? ¿Dónde cualquier equipo puede dar la sorpresa el fin de semana? Durante años, el marketing estadounidense nos ha vendido que el sistema de la NBA garantiza el equilibrio perfecto, mientras que los críticos del fútbol europeo denuncian que ligas como la española son un aburrimiento monopolizado por dos o tres gigantes.

Para salir de dudas, hemos analizado las clasificaciones de la Euroliga, la NBA, la Liga Endesa (ACB), la Eurocup, la Champions FIBA, y las hemos comparado con LaLiga de fútbol masculina, además de la Liga F y la Liga Femenina Endesa.

Para que la comparativa sea justa entre deportes que usan métricas distintas, hemos traducido todo a un mismo idioma: el Porcentaje de Éxito (porcentaje de victorias en baloncesto y porcentaje de puntos conseguidos sobre el máximo posible en fútbol). Además, hemos aplicado índices de economía deportiva para medir no solo la distancia entre el líder y el colista, sino cómo de igualada está la verdadera «clase media» de cada país y la crudeza de los diferenciales de puntos y goles.

La Euroliga, la verdadera reina del equilibrio

Los datos confirman que la Euroliga es la competición más igualada del mundo.

En la máxima competición continental de baloncesto, el líder (históricamente en el entorno del Olympiacos, Real Madrid o Fenerbahçe) apenas gana el 66% de sus partidos. Es decir, el mejor equipo de Europa pierde uno de cada tres encuentros. Por abajo, la estadística es igual de asombrosa: el colista absoluto rasca victorias en casi el 25% de sus jornadas.

Nadie es invencible y nadie es una «perita en dulce». Al ser un ecosistema semicerrado que agrupa a la élite financiera del baloncesto, todos los participantes tienen un suelo competitivo altísimo. El índice de desigualdad aquí es minúsculo.

Gráfico de dispersión donde se aprecia cómo los equipos de la Euroliga están agrupados en el centro de la tabla, frente a las enormes distancias de las competiciones domésticasJULIÁN FELIPO

Sorprendentemente, la NBA ocupa un puesto de desigualdad medio-alto en nuestro estudio. ¿Cómo es posible en una liga con límite salarial y Draft?

La respuesta está en la desigualdad artificial o ‘programada’. En la NBA, la brecha entre el líder (que ronda el 80% de victorias) y el colista (apenas 21%) es salvaje. El sistema premia al que pierde con mejores elecciones de jóvenes promesas. Esto provoca que, mientras la zona alta se mata por el anillo, exista un pelotón de cinco o seis equipos en el pozo de la tabla dejándose ganar sistemáticamente (tanking). La NBA no es tan igualada como parece; sencillamente, sus perdedores eligen serlo.

La paradoja de LaLiga: Un monopolio con clase media

Cuando miramos a LaLiga de fútbol, el índice global nos dice que está muy rota. El líder (Real Madrid o Barça) suele acaparar más del 80% de los puntos en juego, mientras que los equipos en descenso sufren para llegar al 25%.

Sin embargo, cuando aplicamos el Rango Intercuartílico (IQR) —un algoritmo que elimina a los súper ricos y a los más pobres para estudiar solo a la clase media—, el fútbol español da un vuelco espectacular.

El análisis de cajas muestra cómo el grueso de equipos de LaLiga (la caja gris) está concentrado en apenas 10 puntos de diferencia, demostrando una altísima igualdad en la zona media)
El análisis de cajas muestra cómo el grueso de equipos de LaLiga (la caja gris) está concentrado en apenas 10 puntos de diferencia, demostrando una altísima igualdad en la zona media)JULIÁN FELIPO

Si quitamos la pelea por el título y el descenso dramático, la mitad de los equipos de España (del 7º al 17º puesto) rinden de forma casi idéntica. Están metidos en un pañuelo de apenas 10 o 12 puntos de diferencia tras meses de competición. LaLiga es predecible en su campeón, pero es una guerra de trincheras impredecible en su zona media. Algo que, por ejemplo, no ocurre en la Liga Endesa de baloncesto, donde la brecha presupuestaria estira la clasificación de arriba a abajo, dejando al líder (el Real Madrid ha llegado a rozar el 92% de victorias en fase regular) a años luz del resto.

El abismo de los recursos: La crudeza del deporte femenino

El dato más duro del estudio aparece al analizar el deporte femenino. Tanto la Liga F (fútbol) como la Liga Femenina Endesa (baloncesto) presentan, con abismal diferencia, los mayores índices de desigualdad deportiva de la muestra.

En la Liga Femenina de baloncesto, la brecha es del 77% entre la cabeza y la cola. Pero en el fútbol, el Índice de Gini deportivo salta por los aires: el líder absoluto (FC Barcelona) captura el 96% de los puntos, mientras que el colista raspa el 10%.

Aquí no solo importan las victorias, sino el diferencial de goles y puntos. En las ligas masculinas, el colista suele perder por la mínima o luchar los partidos. En las ligas femeninas nacionales, la falta de una inyección de capital equitativa genera palizas semanales. El Barça Femení promedia victorias por 4 goles de diferencia sostenidas durante toda la temporada. En el baloncesto, los equipos de abajo cierran el año con diferenciales de -500 puntos.

Estos números no hablan de falta de talento, sino de fases de profesionalización. En mercados en crecimiento, los recursos (patrocinios, televisión y estructuras) son acaparados casi en exclusiva por los mastodontes que ya tienen el respaldo de grandes clubes de fútbol o baloncesto masculino, dejando a los equipos independientes en una clara inferioridad física y táctica.

Conclusión: El dinero iguala… si lo tienen todos

Los datos nos dejan una gran lección sobre la economía del deporte: la igualdad máxima no se consigue limitando a los de arriba, sino elevando el suelo de los de abajo. La Euroliga demuestra que cuando todos los contendientes superan un corte de riqueza y talento altísimo, la competición se vuelve impredecible. Por el contrario, las ligas domésticas seguirán condenadas a convivir con tiranos en la cima, y David tendrá cada vez más difícil vencer a Goliat.



Fuente