Mi padre lo pasa muy mal

Marina Rivers ha puesto sobre la mesa una de las caras más preocupantes del avance tecnológico. La influencer ha denunciado públicamente el uso de la inteligencia artificial para crear imágenes falsas en las que aparece desnuda, una práctica conocida como deepfake que cada vez afecta a más mujeres.

La joven lo ha contado en el programa ‘Zero Dramas’, donde se ha sincerado sobre una situación que, según ha explicado, ha vivido en varias ocasiones. «Con la inteligencia artificial también desnudan a muchas mujeres. A mí me han desnudado varias veces», relataba.

Marina Rivers.Instagram

Un problema real: imágenes falsas que muchos creen verdaderas

Uno de los aspectos más preocupantes, según ha explicado, es la facilidad con la que estas imágenes se difunden y se creen. «Hay gente que me ha enviado la foto pensando que se me había filtrado un nude», confesaba.

Incluso personas de su entorno cercano llegaron a dudar de su veracidad. «Si se lo creen ellos, que me conocen, ¿cómo no se lo va a creer alguien que no me ha visto nunca?», añadía, evidenciando el alcance y el peligro de este tipo de contenido manipulado.

«Mi padre lo pasa muy mal»

Más allá del daño a su imagen pública, Marina Rivers ha querido visibilizar el impacto emocional que esto tiene también en su entorno más cercano. «Imagínate a mi padre cuando lo ve. Lo pasa muy mal», explicaba visiblemente afectada.

La influencer ha sido clara al señalar la intencionalidad detrás de estas prácticas: «Te desnudan con un objetivo sexual, es evidente», denunciando así una forma de violencia digital que afecta especialmente a mujeres jóvenes.

Un vacío legal preocupante

A pesar de haber acudido a la Policía, Marina Rivers ha asegurado que la respuesta de las autoridades ha sido insuficiente. «He ido a denunciarlo y me han dicho que ‘usuario35’ no saben quién es», relataba, poniendo de manifiesto la dificultad de identificar a los responsables en el entorno digital.

Este tipo de casos evidencian un problema mayor: el desfase entre el avance de la tecnología y la capacidad de las leyes para proteger a las víctimas. 

El auge del deepfake, una amenaza creciente

El caso de Marina Rivers no es aislado. El uso de inteligencia artificial para generar imágenes falsas hiperrealistas —especialmente con contenido sexual— se ha convertido en una de las principales preocupaciones en el ámbito digital.

Los llamados deepfakes permiten manipular imágenes o vídeos con gran precisión, lo que hace cada vez más difícil distinguir entre lo real y lo falso. Esto no solo afecta a la reputación de las personas, sino que también puede tener consecuencias psicológicas, sociales e incluso legales. 

Un debate urgente

Con su testimonio, Marina Rivers vuelve a poner el foco sobre el necesario debate sobre los límites de la inteligencia artificial y la protección de la identidad en internet. Una realidad incómoda que ya está aquí  y que plantea nuevas preguntas claves sobre la seguridad online en la era de la IA.



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