Vedat Muriqi será una leyenda del Mallorca, si no lo es ya. Un gol suyo en el minuto 91, cuando todo el mundo se lamentaba por dejarse empatar ante el Real Madrid a falta de dos para el noventa, regaló un triunfo de oro a los bermellones. Son Moix estalló de alegría en una victoria inesperada que vuelve a colocar a los de Demichelis fuera de los puestos de descenso. El jarro de agua fría que supuso el gol de Militao tras haberse adelantado por mediación de Morlanes desapareció rápidamente en un día y en unos tres puntos que pueden marcar la permanencia.
Son Moix necesitaba un triunfo así. El Mallorca también, pero ganar a todo un Real Madrid no es algo que se consiga todos los días. El estadio fue una fiesta tras el gol de Muriqi, que ya suma 19 goles y que se resarció de su fallo en Elche. Gran partido también de Leo Román, que secó a Mbappé, y Luvumbo, que se marchó ovacionado. Los bermellones se van a dormir a dos puntos del Elche y prepararán ahora el importante duelo, también en casa, frente al Rayo Vallecano.
Sorprendió Demichelis con su once. Y es que ante la lesión de Raíllo, se decantó por retrasar a Mascarell y no apostar por David López. Además, Sergi Darder gozó de su primera titularidad con Luvumbo y Muriqi en ataque. Con Morlanes, Torre y Samu, el argentino planteaba un once muy ofensivo. En el Madrid, la ausencia en el once de Vinicius fue la noticia más destacada de los de Arbeloa.
Las derrotas de Elche y Rayo quitaban algo de presión a los bermellones, que si bien sabían que con un punto saldrían del descenso, una derrota dejaba las cosas como estaban. Eso sí, con una jornada menos por disputarse. Y así salieron al campo, firmando una gran primera parte de la que se fueron con ventaja gracias al gol de Morlanes y a las paradas de Leo Román.
Ya desde el inicio señalado por un Sánchez Martínez que puso el listón de las tarjetas muy alto, se vio a un Mallorca muy serio sobre el campo. Con Samu, Darder y Morlanes formando un trivote un poco extraño, con el de Artà actuando como pivote, los bermellones se centraron en cerrar espacios por dentro y buscar una salida con Luvumbo, que volvió loco a Huijsen, o Muriqi.
El peligro de los de Arbeloa, que echaban de menos la electricidad de Vinicius, llegaba por la banda derecha de los de Demichelis. Con Samu visiblemente fatigado tras el parón por selecciones, Maffeo y Valjent no se aclaraban a la hora de cerrar el hueco que empezó a aprovechar Mbappé.
Hasta dos veces se plantó el francés con opción de gol, pero se encontró con un Leo Román muy bien situado. Misma suerte corrió Güler con un remate al segundo palo.
Al Mallorca se le acababan las ideas al recibir en tres cuartos y tan solo las arrancadas de Luvumbo agitaban un poco el ataque bermellón. A los bermellones les faltaba que los dos laterales se sumasen por fuera, ya que estaban demasiado pendientes de defender y no de atacar. Y a falta de diez minutos, Maffeo empezó a entender esa idea.
Un primer centro que peleó Muriqi hizo que el balón flotase dentro del área pequeña. Y Morlanes, con todo a favor, remató de cabeza demasiado alto en vez de picarla cuando ya se cantaba el gol. Un fallo garrafal que el maño se encargó de corregir pocos minutos después.
Darder vio la carrera al espacio de Maffeo. El catalán puso un centro al corazón del área y Morlanes, aprovechando la desatención defensiva de Camavinga, controló y batió con comodidad a Lunin, haciendo estallar de alegría a Son Moix. Si el punto ya era bueno, la victoria era un éxito mayúsculo.
Poco le duró la paciencia a Arbeloa en el arranque de la segunda parte. El Mallorca seguía muy bien plantado y el técnico madridista metió en el campo a Bellingham, Militao y Vinicius, recibido con una sonora pitada.
Y Demichelis, pocos minutos después, respondió con otro triple cambio. David López, Virgili y Mateo Joseph al campo por Morlanes, Pablo Torre y Samu Costa. Quedaban veinte minutos y el plan del Mallorca pasaba por resistir e intentar matar a la contra.
Los minutos iban pasando y los bermellones empezaban a creer en la victoria. Había que aguantar como fuese. David López, con una segada salvadora, evitaba que Mbappé encarase solo hacia portería.
No había pasado nada en todo el segundo tiempo y en un saque de esquina el Madrid logró el empate. Militao saltó solo con Antonio Sánchez mirando y colocó el balón a la izquierda de Leo Román. Dos puntos que parecía que volaban, pero Muriqi aún no había dicho la última palabra.
Un saque en largo de Leo Román lo recogió Antonio, que encontró a Mateo Joseph. Este condujo y su pase acabó en Muriqi, que, tras controlar, fusiló a Lunin para hacer estallar a Son Moix.
Una victoria de oro que deja al Mallorca a dos puntos del descenso. Y ahora llegan el Rayo Vallecano y el Valencia a Son Moix.
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