El periplo de algunas de las 70.000 personas que cruzaron la frontera hacia Ceuta la semana pasada ha acabado muy lejos de la ciudad española, en zonas remotas de Marruecos. Así lo denuncian varias oenegés que trabajan sobre el terreno y que denuncian que las autoridades marroquíes se llevaron a cientos de estos jóvenes –muchos de ellos menores– hacia el sur del país, la mayoría de las veces sin tener una opción clara de retorno ni cómo contactar con sus familias.
La organización ActionAid, que trabaja sobre el terreno en colaboración con la entidad Asociación de Protección de la Infancia y Sensibilización de la Familia (APISF) en Marruecos, asegura haber documentado casos de menores que, tras regresar a Marruecos desde Ceuta, han sido desplazados a zonas del interior del país «sin medios para regresar a sus lugares de origen».
Repatriaciones dudosas
La denuncia de ActionAid llega el mismo día que Save the Children ha pedido por carta a los Ministerio del Interior de Defensa que garanticen medidas de protección para todos los menores. La oenegé se muestra especialmente preocupada ante «las imágenes» en las que se observan «operativos de traslado de personas hacia la frontera marroquí».
«En algunas de ellas, pueden apreciarse personas de apariencia muy joven«, apunta la organización, que también «ha recibido información sobre casos particulares de menores que habrían sido acompañados hasta la frontera». En la misiva, la oenegé también ha recordado que «cualquier eventual repatriación de un niño, niña, adolescente y joven» debe contar «con una evaluación individualizada y atendiendo a su interés superior».
Sin móvil
Son estos jóvenes repatriados los que, una vez de vuelta en Marruecos, según denuncia ActionAid, son trasladados hasta zonas remotas del país norafricano. Algunos de ellos, según denuncia la organización, perdieron sus teléfonos mientras cruzaban la frontera y, a día de hoy, siguen sin haber podido hablar con sus familias. Se trata, en su mayoría, de jóvenes marroquíes, pero la oenegé afirma que también se ha trasladado forzosamente hasta estas zonas remotas a personas de nacionalidad argelina, tunecina o procedentes de países subsaharianos.
Oussama Chakkor, experto en migración y movilidad de ActionAid, denuncia que «no se puede devolver a personas, entre ellas menores, a cientos de kilómetros de su hogar y dar su caso por cerrado». «Exigimos que ninguna devolución se ejecute sin verificar que la persona llega a un lugar seguro», remacha.
Una práctica habitual
Estas expulsiones no se producen únicamente en el actual contexto de crisis, sino que, según remarcan las asociaciones, son el día a día en ciudades cercanas a Ceuta y Melilla, donde se concentran cientos de personas que esperan para cruzar a territorio español. El pasado mes de mayo, en un comunicado, la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) denunciaba que la policía marroquí tenía por costumbre llevarse a los jóvenes que esperaban en Nador –junto a Melilla– para acceder a España hasta zonas del interior del país. Saïd Haddad, presidente de la AMDH en Nador, asegura que a algunos de estos jóvenes se los llevaban en invierno «a regiones como M’rirt o Jenifra –cerca de 500 kilómetros al sur–, donde las temperaturas pueden ser particularmente bajas».
Haddad denuncia, además, que estas expulsiones se suelen hacer de noche, y que a muchos de los chicos que trasladan los dejan lejos del centro de la ciudad y sin posibilidad de pedir ayuda. La asociación estima que estas operaciones por parte de las autoridades marroquíes se hacen sin garantías judiciales claras.
Detenciones en Melilla
La oenegé, de hecho, denunció los hechos al Fiscal del Rey de Marruecos en Nador, aunque, de momento, no han obtenido ninguna respuesta. En la frontera melillense, aunque con menos intensidad que en Ceuta, también se ha producido estos días un repunte de los intentos de franquear la frontera. Este martes, la delegada del Gobierno en la ciudad autónoma, Sabrina Moh Abelkader, ha asegurado que, entre el jueves y el viernes pasados, entraron en la ciudad autónoma 1.323 migrantes, de los cuales 1.063 ya habrían sido devueltos a Marruecos. Así, quedan en Melilla 260 migrantes, de los cuales 140 son menores.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos denuncia que, además de las expulsiones, cada vez son más habituales las detenciones entre las personas que tratan de entrar a la ciudad española. Entre las personas que volvieron a Marruecos tras acceder a Melilla durante la semana pasada, según denuncia Haddad, hay al menos 62 detenidos, entre ellos dos mujeres. La asociación, en consonancia con los mensajes que han lanzado estos días organizaciones como Save The Children, reclama que cambie el enfoque policial y securitario con el que se trata a los jóvenes y a los menores que tratan de salir de Marruecos y que se aborden las problemáticas estructurales como la pobreza y el paro del país para evitar que se repitan crisis como la actual.
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