Alicante, hasta los topes. La ciudad sobrepasaba por vez primera los 200.000 habitantes. Respecto al padrón de 1970 el censo crecía en más de 18.400 personas, lo que suponía un crecimiento del 18 %. Con tal volumen de población, los problemas siempre se harían más grandes; es lo que pasó aquella semana de hace 50 años, en lo que era la entrada del mes de abril de 1976. Entonces los trabajadores de Clesa entraron en huelga y mantuvieron en vilo a muchos ciudadanos, sobre todo a los ganaderos. «Existe temor porque Clesa les recoge 25.000 litros diarios», explicaba Francisco Ferriol Barrachina, el presidente del sindicato provincial de ganadería. Aquel temor se expandía por los barrios y se creía que de un día para otro las casas no dispondrían de aquella bebida que hacía no tanto tiempo todavía se compraba a pie de calle en Alicante. La verdadera historia es que no pasó a mayores pese a que se supo que en la provincia se consumían 200.000 litros de leche diarios.
Otro gran problema, no menos importante, era el de dónde se preservaría la historia escrita de la ciudad. Fue aquella la semana en la que el Archivo Municipal lanzó su SOS particular porque las condiciones no eran las mejores. El motivo de alzar la voz era que se había prometido que la Casa de la Asegurada iba a ser el enclave para ubicarlo, pero la semana anterior se publicó que aquel edificio acogería la colección de arte de Eusebio Sempere; hoy es el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA). La concejala Virtudes Zaragoza se posicionó al lado del Archivo, cuyos fondos se encontraban entonces entre los bajos del palacio municipal y un garaje de la calle Pintor Murillo: «Dejamos que se vaya diluyendo y estamos expuestos a quedarnos sin él, lo que el Archivo guarda es tan importante como la colección de arte».
Mientras aquellos problemas ocupaban buena parte de la actualidad municipal, la ciudad esperaba con ansia la finalización de la autopista, que según el objetivo de Arjones lucía a punto con la finalización de los puentes. «Una transformación imponente», se podía leer en INFORMACIÓN. La noticia positiva de la semana recaía en un establecimiento de la plaza de Gabriel Miró, donde la administración de loterías El Negrito había repartido el primer premio de la Lotería Nacional: una serie completa del 26.422 que dejaba una lluvia de millones. Emilia Paz, la lotera, era la más veterana de la ciudad con 95 años.
En la zona norte de Alicante el barrio de Ciudad Jardín reclamaba mejoras para avanzar
En la otra punta de la ciudad, en la zona norte de Alicante el barrio de Ciudad Jardín reclamaba mejoras para avanzar: «Estamos en las mismas condiciones que en 1925». Aquella era una zona residencial surgida en los años veinte donde en 1976 vivían unas 500 personas en unos chalés que entonces habían sido de gente acomodada. Cincuenta años después el entorno había sido tragado por la expansión de la ciudad, pero se pedía atención municipal. Por lo pronto, se acababa de aprobar la licencia para construir un pabellón.
Por otra parte, las páginas reivindicativas ensalzaban la lucha de los ATS, que estaban dispuestos a hacer una huelga progresiva para que se les reconociera su condición de técnicos de grado medio, pero también para pedir más mejoras y derechos como escuelas mixtas con el mismo número de alumnos y alumnas. Así discurría la entrada de aquel mes al que todavía le quedaban quince días para acoger una Semana Santa tardía. Esa semana fue también la de la llegada de seis nuevos diputados, la de los alcaldes de Alcoy, Callosa d’en Sarrià, Cocentaina, Dolores, Monóvar y Pego.
El Teatro Principalproyectaba cuatro pases de la película de Heidi, uno de los títulos más célebres entonces entre los más jóvenes y el Ideal, para otro público, estrenaba en primicia Jenaro, el de los 14. En deportes el Calpisa celebraba la convocatoria de varios de sus jugadores por la selección española júnior, que se enfilaba hacia la Copa Latina. Los agraciados, Mario, De Miguel y Novoa. Y sin salir del balonmano, el Betis Florida calentaba motores porque estaba a punto de arrancar la segunda división, donde el conjunto alicantino había recalado en un grupo con el Ripollet, el San Fernando de Terrassa, el Sarrià de Dalt, el Caja de Ahorros y el Muebles Gomsu.
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