Frente al abandono escolar temprano, la Formación Profesional se está consolidando en Galicia como una segunda oportunidad real para cientos de jóvenes que buscan reencontrarse con los estudios y abrirse camino en el mercado laboral. En ese escenario se enmarca el trabajo del programa Impulsa, desarrollado por Ayuda en Acción, que ha permitido que 1.205 jóvenes gallegos en riesgo de abandono escolar continúen su formación.
El programa se desarrolla en siete centros de Formación Profesional de Galicia: tres en A Coruña, dos en Arzúa y dos en Ourense. A través de este acompañamiento, la organización busca ofrecer a los estudiantes una alternativa educativa ajustada a sus necesidades, con apoyo individualizado y una conexión más directa con su futuro profesional.
La situación de partida sigue siendo preocupante. En España, la tasa de abandono educativo temprano se sitúa en el 12,8%, por encima del 9% de media de la Unión Europea. Aunque la evolución de los últimos años ha sido positiva, esta realidad sigue suponiendo un factor de riesgo para miles de jóvenes, que pueden quedar atrapados en trayectorias marcadas por la precariedad, el desempleo o los bajos salarios.
Ante este contexto, la FP aparece como una respuesta eficaz. Lejos de la visión que durante años la presentó como una opción secundaria, la Formación Profesional ofrece una enseñanza más práctica, orientada a la realidad del tejido productivo y capaz de conectar desde el inicio con competencias que hoy demanda el mercado laboral. Para muchos alumnos, además, supone encontrar un modelo en el que por fin comprenden la utilidad de lo que estudian y pueden encadenar pequeños logros que refuerzan su motivación.
En el caso gallego, el programa Impulsa ha llegado a 73 grupos y ha logrado que un 75% del alumnado manifieste su intención de seguir estudiando. La iniciativa forma parte de una intervención más amplia que ya ha atendido a más de 4.000 jóvenes en riesgo de abandono en toda España, combinando orientación personalizada, acompañamiento socioeducativo y conexión con itinerarios de FP adaptados a cada perfil.
El responsable del programa, Miguel Tortajada, incide en la necesidad de desterrar viejos prejuicios sobre esta vía formativa. “Durante décadas posicionamos la FP como la opción para quienes no pueden más. Eso es falso y perjudicial. La realidad es que la FP rescata a jóvenes que el sistema educativo abandona y les enseña competencias que el mercado laboral valora: trabajo en equipo, resolución de problemas e innovación”, señala.
Tortajada subraya además que el acompañamiento del programa va más allá de facilitar una matrícula. “Es mentoría, apoyo psicosocial, conexión con la familia. Cuando un joven dice ‘voy a abandonar’, hay alguien que le pregunta por qué y le ayuda a encontrar otra ruta. Eso marca la diferencia”, añade.
Junto a estos avances, Ayuda en Acción advierte de que la Formación Profesional encara ahora un nuevo reto: su adaptación a la inteligencia artificial. Según el informe IA y Formación Profesional, elaborado junto al CSIC en 2025, el 90% del alumnado de FP Superior ya utiliza herramientas de IA generativa para tareas escolares, aunque lo hace en muchos casos sin una formación pedagógica adecuada. En concreto, el 77% las usa para preparar trabajos y el 55,7% para estudiar exámenes.
La organización alerta de que este proceso también interpela al profesorado. Aunque un 60% de los docentes ha probado herramientas de IA en el aula, el mismo porcentaje reconoce una necesidad urgente de formación específica, no solo desde el punto de vista técnico, sino también en aspectos como el pensamiento crítico, la ética digital y el uso responsable de estas tecnologías para evitar que amplíen las desigualdades existentes.
A juicio de Ayuda en Acción, el mercado laboral del futuro no solo demandará perfiles capaces de manejar herramientas de inteligencia artificial, sino también profesionales que sepan cuándo utilizarlas, con qué criterio y con qué límites. Por eso, la entidad defiende que la FP es el entorno idóneo para incorporar esta transformación de manera práctica y reflexiva.
Para lograrlo, considera necesario avanzar en varios frentes: el rediseño de los currículos para integrar la IA de forma transversal, la formación urgente del profesorado, la mejora de la infraestructura digital y una mayor conexión con las empresas para que los estudiantes conozcan cómo se está aplicando esta tecnología en los distintos sectores productivos.
Desde la organización insisten en que adaptar la Formación Profesional a la inteligencia artificial no es solo una cuestión educativa, sino también una herramienta decisiva para evitar que miles de jóvenes queden fuera del mercado laboral del futuro. Mientras tanto, programas como Impulsa siguen demostrando que, con apoyo y orientación adecuados, la FP puede convertirse en una verdadera palanca de inclusión y de oportunidades para la juventud gallega.















