El anestesista Juan Maeso, que fue condenado en 2007 a 1.933 años de prisión por infectar con Hepatitis C a 275 pacientes, entre los años 1988 y 1997 en cuatro hospitales valencianos, ha fallecido en Valencia a los 84 años, víctima de una prolongada enfermedad.
Maeso ingresó en prisión en el año 2007 y pasó en ella dieciséis años hasta su salida en libertad condicional en 2023.
Contagios durante una década
La sentencia de la Audiencia de Valencia que lo condenó el 15 de mayo de 2007 declaró probado que durante las intervenciones quirúrgicas, el procesado se inyectaba parte de las sustancias anestésicas que minutos después administraba a los pacientes, «empleando la misma aguja«, por lo que les contagió el virus de la hepatitis C. Los hechos ocurrieron en cuatro centros hospitalarios: en el hospital público La Fe y los privados Casa de Salud, Clínica Quirón y Virgen del Consuelo de Valencia.
Juan Maeso durante el juicio / Ferran Montenegro
El Tribunal Supremo confirmó la sentencia en 2009, más de 20 años después de que se registraran los primeros contagios y tras un macrojuicio que duró cerca de año y medio, y por el que desfilaron más de 600 testigos.
Estos hechos duraron una década. Después del macrojuicio, se le condenó también a abonar en concepto de responsabilidad civil indemnizaciones a las víctimas que iban desde los 49.065 euros para la viuda e hijos de un afectado, 150.000 a los descendientes de cada uno de cuatro afectados fallecidos y un tercer apartado que contemplaba indemnizaciones de 60.000, 75.0000, 90.000 y 120.000 para otros grupos de víctimas.
En libertad condicional desde 2023
Maeso ingresó en prisión un mes después de la sentencia de la Audiencia de Valencia y fue enviado al centro penitenciario de Aranjuez, en Madrid. Entre otras cosas porque renunció a un acuerdo de conformidad como pedía la Fiscalía, porque nunca reconoció los hechos. Así continuó hasta marzo de 2022, cuando su abogado, el penalista Miguel Ferrer, logró que se le concediera el tercer grado penitenciario, que fue efectivo a partir de julio. Desde entonces, se le permitía ir a la prisión únicamente para dormir. Un año después, en 2023, la Sección Segunda de la Audiencia de Valencia le concedió la libertad condicional.
La petición del abogado se basaba, ya entonces, en el delicado estado de salud del anestesista, que finalmente ha fallecido como consecuencia de esa enfermedad.
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