Las obras en la nueva Romareda siguen su curso a pasos agigantados. Una vez terminada la cimentación y los trabajos menos estéticos, el hogar del Real Zaragoza debe ser una realidad en 2027. La fecha de entrega está fijada para junio de ese año, aunque ante una intervención de tamaña magnitud los plazos nunca están cerrados. Con todo, los actores implicados confían en que a lo largo de ese curso el campo de fútbol sea una realidad tras una inversión superior a los 150 millones de euros.
En estos momentos, 11 grúas y unos 200 operarios trabajan a destajo. El graderío sur ya ha ganado una altura considerable, prácticamente la que permite vislumbrar cómo será el estadio, que ganará en metros para superar en el skyline zaragozano a su vecino, el Auditorio de Zaragoza. El resto de graderíos también están tomando forma y el esqueleto comenzará a ser palpable a lo largo de 2026.
El Ibercaja Romareda, bautizado así por razones de patrocinio, es la pieza clave para que la ciudad sea sede mundialista. La visita de la FIFA hace dos semanas sirvió para que el máximo organismo del fútbol internacional conociese de primera mano todos los detalles. Según fuentes que presenciaron el encuentro, la impresión no pudo ser mejor, en parte gracias a la exposición «pormenorizada» que hizo el arquitecto César Azcárate, de la firma IDOM, y también por el hecho de que las características del estadio, al construirse de cero, se ciñen escrupulosamente a los requisitos marcados por Suiza.
Conviene recordar que, pese a que Zaragoza está preseleccionada para la cita que organizan en 2030 España, Marruecos y Portugal, la confirmación definitiva no llegará hasta que se celebre el Mundial del próximo verano en Estados Unidos, México y Canadá. No en vano, de las 11 sedes españolas, dos ya han quedado por el camino (Málaga y La Coruña) y otras tantas están a la espera de su oportunidad para relevarlas, Valencia y Vigo.
Y es ahí donde la nueva Romareda se antoja como factor diferencial, gracias a la mudanza provisional al Ibercaja Estadio del Parking Norte de la Expo que ha permitido reducir los plazos, ya que el límite que marca el organismo suizo es 2029, año en el que las sedes, que serán confirmadas a finales de 2026 o principios de 2027, deberán tener operativos al 100% sus estadios. El campo modular, por cierto, también suscitó el interés de la FIFA, que tomó buena nota de una iniciativa que no descarta replicar en el futuro en los muchos compromisos deportivos que tiene repartidos por todo el globo.
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