Las centrales de carbón, el combustible fósil más contaminante de todos, siguen ensuciando el planeta y calentando el clima global. Aunque se trata de una fuente de energía en claro declive, todavía genera fuertes impactos. Un estudio científico acaba de desvelar que las partículas que emiten estas centrales a la atmósfera están reduciendo la eficacia de los paneles solares, al ensuciarlos y perjudicar así su capacidad para captar energía del sol. España, sin ir más lejos, pierde un 3,1% de la eficacia de sus paneles por este motivo.
La nueva investigación, liderada por la Universidad de Oxford y el University College London (UCL), ha revelado que la contaminación proveniente de las centrales eléctricas de carbón está reduciendo significativamente la producción de energía de las instalaciones solares fotovoltaicas (FV), sobre todo en aquellas zonas donde ambos sistemas conviven unos cerca de otros.
Estas centrales emiten partículas finas contaminantes que se dispersan y absorben la luz solar, reduciendo la cantidad que llega a los paneles solares cercanos. Como resultado, los paneles generan menos electricidad de la que podrían generar de otro modo.
Pérdidas de energía solar
El nuevo estudio, publicado en Nature Sustainability, monitorizó más de 140.000 instalaciones solares FV en todo el mundo utilizando datos satelitales. Al combinar estos datos con información atmosférica sobre la contaminación del aire, los investigadores calcularon la cantidad de luz solar que se pierde y cómo esto reduce la generación de electricidad.
Regiones del planea más afectadas por el fenómeno / Nature
Descubrieron que los aerosoles —partículas diminutas suspendidas en el aire— redujeron la producción mundial de electricidad solar en un 5,8 % en 2023. Esto equivale a 111 teravatios-hora (TWh) de energía perdida, que es lo mismo que la cantidad generada por 18 centrales eléctricas de carbón de tamaño mediano.
Los autores ponen énfasis que “estas pérdidas representan una limitación significativa, y a menudo ignorada, para la transición hacia la energía limpia”. Entre 2017 y 2023, las nuevas instalaciones fotovoltaicas añadieron un promedio de 246,6 TWh de electricidad al año, mientras que las pérdidas relacionadas con los aerosoles de los sistemas existentes alcanzaron los 74,0 TWh anuales, lo que equivale a casi un tercio de las ganancias derivadas de la nueva capacidad.
Esto pone de manifiesto una interacción hasta ahora desconocida entre el uso de combustibles fósiles y las energías renovables, una interacción mediante la cual las emisiones de un sistema reducen directamente el rendimiento del otro.
España pierde el 3,1%
El autor principal de la investigación, Rui Song, de la Universidad de Oxford, afirmó: «Estamos presenciando una rápida expansión global de las energías renovables, pero la eficacia de esta transición es menor de lo que se suele suponer. A medida que el carbón y la energía solar se expanden en paralelo, las emisiones de carbón alteran el entorno de radiación, lo que perjudica directamente el rendimiento de la generación solar».

Países que más energía solar pierden / Nature
Según el estudio, España es el quinto país del mundo que más energía solar en números absolutos pierde a causa de los aerosoles, debido también a que es uno de los que más capacidad tiene instalada. El porcentaje de pérdida por estas emisiones es del 3,1%. India pierde hasta el 9,6% y China, el 7,7%.
El caso de China
Este efecto es particularmente evidente en China, donde la capacidad solar y la de carbón se han expandido paralelamente y a menudo se ubican en zonas contiguas. Las regiones con alta capacidad de carbón coinciden estrechamente con las áreas que experimentan las mayores pérdidas de energía solar fotovoltaica.
China es el mayor productor mundial de energía solar y generó 793,5 TWh de electricidad solar fotovoltaica en 2023 (el 41,5 % del total mundial). Sin embargo, también experimentó las mayores pérdidas por aerosoles, con una reducción del 7,7 % en la producción total.

Parque solar en la región del Tibet / Agencias
Los investigadores estiman que alrededor del 29% de las pérdidas de energía solar fotovoltaica relacionadas con los aerosoles en China provienen específicamente de las centrales eléctricas de carbón.
Menos energía solar de la que se creía
Song añadió: «La contaminación atmosférica no solo bloquea la luz solar, sino que también altera las nubes, lo que puede reducir aún más la producción de energía solar. Esto significa que el impacto real probablemente sea mayor de lo que hemos medido, por lo que podríamos estar sobreestimando la contribución de la energía solar a la reducción de emisiones si no controlamos la contaminación generada por las centrales de carbón».
Curiosamente, se observó que China era la única región importante que mostraba una mejora sostenida. Las pérdidas de energía solar fotovoltaica relacionadas con los aerosoles disminuyeron en un promedio de 0,96 TWh por año (−1,4 % anual) entre 2013 y 2023. Esto, opinan los investigadores, probablemente se deba a normas de emisiones más estrictas y a la adopción generalizada de tecnologías en las centrales eléctricas de carbón, más que a una reducción de la capacidad de generación de carbón en sí.
Chenchen Huang (Universidad de Bath), coautora del estudio, afirmó: «Nuestros hallazgos envían una clara advertencia a los Objetivos de Desarrollo Sostenible: ignorar las pérdidas de energía solar inducidas por la contaminación puede llevar a una sobreestimación sistemática de la producción de energía renovable por parte de los gobiernos, las empresas y la sociedad en general. Para mantener el rumbo, las políticas deben tener en cuenta este lastre oculto”. Por ello, abogó por “reducir los subsidios a los combustibles fósiles, alejándolos del carbón”.













