- Paralización del acuerdo
- Preocupación en Volkswagen
- Un acuerdo beneficioso para la automoción
- Aplicación provisional
La decisión del Parlamento Europeo de frenar el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur ha encendido algunas alarmas en el sector automovilístico. Y también en España. En concreto, dentro del Grupo Volkswagen.
Paralización del acuerdo
La Eurocámara votó en enero, por un margen ajustado, remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), atendiendo a la petición de un grupo minoritario de izquierda. Este movimiento ha paralizado, al menos de momento, la entrada en vigor de un acuerdo que llevaba años negociándose y que se consideraba estratégico para varias industrias europeas.
Preocupación en Volkswagen
Según le cuentan a El Chivato, en Volkswagen España se sigue con inquietud este bloqueo. No se trata de una reacción pública contundente, pero sí de una preocupación creciente en el seno del grupo, donde se percibe que la decisión introduce incertidumbre en un contexto ya de por sí complejo.
Fuentes del Grupo Volkswagen consultadas aseguran que la compañía “toma nota de la decisión del Parlamento Europeo” de pedir al TJUE que revise el acuerdo, aunque reconocen que “lamentan la posible demora en su entrada en vigor”.
El trasfondo de esta inquietud es económico y estratégico. En el sector consideran que el acuerdo UE-Mercosur podría haber supuesto un impulso relevante para la competitividad de la industria europea, especialmente en un momento marcado por tensiones geopolíticas, cambios en las cadenas de suministro y con la creciente presión de otros mercados como el chino.
“Precisamente en tiempos de incertidumbre geopolítica, el acuerdo podría haber aportado previsibilidad y fiabilidad”, explican desde la compañía. También destacan que habría servido para fortalecer las relaciones comerciales y las cadenas de suministro, y para “apoyar la competitividad a largo plazo de la industria automotriz”.
Un acuerdo beneficioso para la automoción
No es un argumento menor. Diversos estudios manejados en el sector apuntan que las exportaciones de la Unión Europea hacia Mercosur —el bloque integrado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay— podrían aumentar entre un 95% y un 114% si el acuerdo llega a aplicarse.
Uno de los puntos clave para la automoción es la eliminación de aranceles. Mercosur contempla suprimir tasas de hasta el 35% en sectores como el automóvil, los productos químicos y la maquinaria europea. Un recorte que, de materializarse, abriría la puerta a una mayor penetración de fabricantes europeos en esos mercados.
Por eso, el freno al tratado se interpreta dentro de Volkswagen como una oportunidad perdida, al menos temporalmente. Y como una señal que no termina de encajar con el discurso europeo de apertura comercial.
“Una señal a favor de los mercados abiertos y de la cooperación económica es ahora más importante que nunca”, subrayan las mismas fuentes, que recuerdan que estos son valores que defiende el grupo alemán.
Aplicación provisional
Pese a todo, en la compañía no dan el acuerdo por perdido. De hecho, apuntan a una posible vía alternativa para evitar un bloqueo prolongado: la aplicación provisional del tratado.
“Esa señal aún puede enviarse mediante la aplicación provisional del acuerdo”, sostienen, en un mensaje que, en el fondo, traslada la presión a Bruselas.
Ahora, concluyen, “corresponde a la Comisión Europea actuar”.
Mientras tanto, en el sector se impone la cautela. La decisión del TJUE no será inmediata y el calendario vuelve a quedar en el aire.













