Las claves
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El presidente de EEUU, Donald Trump, señaló este viernes que «tienen razón» los legisladores que creen que Washington debería retirarse de las bases en España y trasladarlas a otros países próximos que «permitan utilizarlas».
El mandatario respaldó, de este modo, al senador Lindsey Graham, quien se ha preguntado si se deben mantener las bases de Rota y Morón, al ser España «un país que no permite utilizar esos aviones para proteger al mundo contra un régimen nazi de corte religioso».
Al ser preguntado expresamente acerca de esas palabras, Trump mostró su respaldo a la crítica del congresista que pone directamente en el ojo del huracán a España.
«A nuestros amigos en España: habéis perdido el rumbo. Ya no quiero hacer negocios con ustedes (…) Quiero que nuestras bases aéreas salgan de España y se trasladen a un país que nos permita utilizarlas», dijo Graham sin mencionar de manera concreta a ninguna otra nación.
Una declaración que el mandatario apoyó con rotundidad: «Si Lindsey Graham dijo eso … No olviden que, durante un tiempo, él fue una gran figura en lo referente a la (defensa de la) OTAN, aunque ahora ya no lo es».
Trump no solo ratificó al senador republicano, considerado como un halcón trumpista, sino que aprovechó para atacar, de nuevo, la falta de colaboración de la OTAN en su guerra contra Irán.
«Creo que la OTAN ha decaído mucho. Deberían estar ayudando con el estrecho (de Ormuz). Obtienen gran parte de su energía del estrecho de Ormuz y muchos senadores y congresistas están muy molestos por el hecho de que la OTAN no haya hecho nada», reprochó Trump.
Horas antes, el presidente de EEUU había calificado como «cobardes» a los países miembro de la OTAN por no colaborar para abrir el estrecho de Ormuz en plena guerra estadounidense en Irán.
Poco después de su declaración, acudió a su red social, donde dijo que EEUU está «muy cerca» de alcanzar sus objetivos militares en Irán.
Entre ellos, mencionó «la destrucción de la base industrial de defensa de Irán», la «eliminación de su Armada y Fuerza Aérea» e impedir que «se acerque siquiera a la capacidad nuclear «.
De nuevo con respecto al estrecho de Ormuz, afirmó que, tras la guerra, «deberá ser custodiado y vigilado, según sea necesario, por otras naciones que lo utilizan».
«Si se nos solicita, ayudaremos a estos países en sus esfuerzos por Ormuz, pero no debería ser necesario una vez que se erradique la amenaza de Irán», consideró.
Tensión con Sánchez
La tensión entre Pedro Sánchez y Donald Trump por el uso de las bases de Rota y Morón se ha elevado, aún más, a causa de la ofensiva lanzada por EEUU e Israel contra Irán.
Sánchez vetó que estas instalaciones sirvan de plataforma para operaciones ofensivas en la ofensiva Furia Épica aferrándose al convenio de defensa que exige autorización previa española y al marco de la legalidad internacional, mientras Trump reclamó libertad total de uso como si se tratara de territorio propio de Estados Unidos.
La negativa de Sánchez a que Estados Unidos utilizara las bases españolas reavivó el choque con Trump, que ya había tenido un duro desencuentro con el jefe del Gobierno español cuando exigió a sus aliados elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB y se encontró con un “no” frontal.
El republicano reaccionó acusando a España de ser un «socio terrible» que se beneficia de la protección estadounidense pero se niega a asumir costes cuando necesita su ayuda.
El Gobierno de Sánchez, por su parte, ha intentado presentar su veto como una posición de principios, basada en el derecho internacional y en la apuesta por la diplomacia, al tiempo que ha subrayado el peso económico y social de las bases en Andalucía para presionar a Trump.
Dos bases clave para EEUU
Las bases estadounidenses de Rota y Morón constituyen dos piezas clave en la arquitectura estratégica de defensa de Occidente.
Aunque ambas instalaciones están bajo soberanía española, su uso por parte de Estados Unidos está autorizado en el marco de la OTAN y de acuerdos bilaterales, lo que las convierte en plataformas fundamentales para operaciones internacionales.
Su localización, entre el Atlántico y el Mediterráneo, permite una respuesta rápida ante crisis en el norte de África, Oriente Medio o en rutas marítimas de alto valor geopolítico.
En los muelles de Rota pueden desplegarse hasta seis destructores equipados con el sistema Aegis, integrado en el escudo antimisiles de la OTAN y capaz de interceptar amenazas balísticas.
También supone un nodo logístico de primer nivel, facilitando el tránsito de buques y aeronaves de gran capacidad, como los C-17 o C-5, así como operaciones de reabastecimiento y despliegue hacia escenarios como el Golfo Pérsico o Líbano.
Alemania, por su parte, alberga la base aérea de Ramstein, la mayor instalación militar estadounidense fuera de su territorio y punto clave del poder aéreo de la OTAN en Europa.
Desde este enclave estratégico se articula buena parte del mando y control de las operaciones aéreas aliadas, al albergar el cuartel general de USAFE-AFAFRICA, responsable de coordinar las actividades de las fuerzas aéreas estadounidenses en Europa y África.
Ramstein desempeña también un papel central como plataforma logística de primer nivel. Desde sus pistas operan aeronaves de transporte fundamentales para el traslado de tropas, material y suministros en escenarios de crisis.
Si EEUU abandonara las bases en España (Rota y Morón) y Alemania (Ramstein y otras), tendría alternativas limitadas pero viables en Europa del Este, Reino Unido y bases marítimas, aunque con mayores costes logísticos y pérdida de proyección estratégica inmediata
En Europa del Este y los países orientales de la OTAN, dispone de bases en Polonia (Powidz, Łask), Rumanía (Mihail Kogălniceanu, Deveselu para antimisiles) y Bulgaria (Aitos, Novo Selo) podrían absorber operaciones aéreas y logísticas, ya reforzadas frente a Rusia.















