Aunque no lo parezca, este miércoles hay partido en el Santiago Bernabéu. Un encuentro condicionado por dos protagonistas que no estarán sobre el césped y otro que es duda. El primero, Gianluca Prestianni. El presunto autor de un insulto xenófobo en el partido de ida en Lisboa contra Vinícius después de la celebración del brasileño de su tanto. El segundo, José Mourinho. El luso se ‘borró’ de la vuelta, su regreso al Bernabéu, provocando su expulsión en el estadio Da Luz con una insistente protesta al árbitro. Y la duda es la presencia de un Kylian Mbappé que se ha resentido de su rodilla y decidirá este miércoles si entra en la convocatoria y juega.
«Mono», «maricón», «enano»…
Vinícius denunció un insulto racista y el francés Letexier activó el protocolo anti-xenofobia, algo que podía haber hecho antes porque la grada no dejó de hacer gestos al brasileño imitando a un mono. Pero fue en ese momento, en el que Kylian Mbappé denunció que el argentino le dijo «cinco veces ‘eres un mono». Lo hizo tapándose la boca, lo que impide que se demuestre la denuncia de Vinícius. El Benfica y el jugador alegan que le llamó «maricón», algo que se ve en las imágenes, porque antes el brasileño le había llamado «enano» (el argentino mide 1,66). ¿Qué diferencia hay entre llamar maricón a alguien o mono? En el caso de que el insulto sea homófobo, el Benfica denuncia que Mbappé llamó al argentino «¡Puto racista!», algo que se constata en las imágenes. Pidiendo entonces sanción para el francés por «insultos xenófobos». La UEFA ha sancionado preventivamente a Prestianni bajo la fórmula ‘Prima Facie’. Utiliza una norma jurídica que permite culpar «a primera vista» y por «hechos suficientes» sin necesidad de sentencia al argentino con un partido mientras sigue investigando. Además, existe un precedente, el del caso Kamara en 2021.
Prestianni ha viajado a Madrid y el Benfica reclama justicia pidiendo la misma sanción para Valverde por un manotazo a Dahl. Se comenta solo. Y de entre todos, Courtois ha sido quien lo ha verbalizado con más sentido común. Para empezar advertía que «si le dice maricón en lugar de mono, también es un insulto homófobo y es igual de fuerte. Si no se tapa la boca para llamarle maricón, podemos imaginar qué dirá cuando se la tapa». Después ha afeado a Mourinho su conducta al culpar a Vinícius por provocar con su celebración la reacción de Prestianni: «Al final Mourinho es Mourinho y va a defender su club y lo que le ha dicho su jugador. Pero me decepciona que utilice el festejo de Vinícius porque no hizo nada malo, solo celebró el gol como lo hacen los que marcan al Real Madrid».
Thibaut hizo lo que no se atrevió a hacer su entrenador, criticar a Mourinho. Arbeloa de momento ha demostrado que antes que entrenador es bombero porque está más pendiente de apagar incendios que de activar al equipo. Es tan políticamente correcto que le acabará costando probablemente el puesto, porque igual que es incapaz de criticar las inoportunas declaraciones de Mourinho, no se atrevió a sustituir en Pamplona a un diezmado Mbappé (que hoy vuelve a estar renqueante), y alineó en El Sadar a Carvajal y a Alaba para evitar más enfados, evidenciando ambos que no están en condiciones de ser titulares. Además, ante Osasuna volvió a mostrar su incapacidad para rescatar partidos en la pizarra, confirmando que su prioridad es no molestar a los pesos pesados del vestuario, aunque eso pueda repercutir en el rendimiento del equipo. Como ocurrió el pasado sábado.
Esta vuelta ante el Benfica, a la que llega el Madrid con un gol de renta, esconde un partido trampa. «Espero a un Madrid como el de la ida», ha señalado Arbeloa consciente de la necesidad de recuperar su mejor versión. Suma tres derrotas en diez partidos (Toledo, Lisboa y Pamplona) y en las altas esferas del Bernabéu hay temor a una eliminación ante Mourinho, que dirigirá telemáticamente a los suyos desde un palco del estadio o desde el hotel, está por ver. En la T-4, la planta noble del Bernabéu, tienen pánico a lo que supondría un fracaso en Europa a estas alturas. Arbeloa no mejora al Madrid de Xabi. Ha recuperado una buena versión de Vinícius, pero Mbappé no es el que era con Alonso. Y ni el presidente ni parte del vestuario, por más que vivan mejor ahora, se termina de creer a Arbeloa.
Suscríbete para seguir leyendo















