Todos los ojos estaban puestas en Nvidia —la compañía que se ha convertido en el termómetro global del rendimiento de la inteligencia artificial (IA)— para descartar o confirmar si los temores del mercado sobre el gasto de las tecnológicas tiene alguna base. Nvidia ha enfríado estos miedos tras superar las expectativas altísimas del mercado otro año más: los ingresos se situaron en los 68.127 millones de dólares (57.676 millones de euros). Esta reacción ha evaporado las dudas que han desatado caídas en Wall Street y han disparado los títulos de la tecnólogica más de un 5%.
Además, el balance arroja una tendencia creciente: los ingresos derivados por los centros de datos ahora son el 91,5% de la rentabilidad de Nvidia y fueron responsables por unos 62.300 millones. Esto incluye sus modelos de la gama H100 y sus chips Blackwell, sus productos más caros.
Nvidia ha evaporado los temores de un burbuja en el mercado de la IA en un momento que el mercado ha vuelto a exigir más: los analistas buscaban ingresos de 66.000 millones de dólares (55.903 millones de euros), ventas de 72.000 millones de dólares (60.985 millones de euros) y un beneficio ajustado equivalente a 1,53 dólares por título. La compañía más valiosa del mundo se ha visto bajo la lupa de Wall Street junto al resto de los Siete Magníficos (Amazon, Alphabet, Apple, Meta, Microsoft, Nvidia y Tesla), a medida que crecen los temores acerca del gasto de capital de estos gigantes en su hardware y software.
El viaje de Nvidia en apenas tres años ha sido eufórica. En 2023, la compañía con su reconocible logotipo del ojo verde era un referente para los llamados ‘gamers’ y era conocida principalmente por sus costosas tarjetas gráficas que potenciaban el rendimiento de los últimos videojuegos. En ese periodo, la compañía no estaba en el foco de una guerra comercial entre Washington y Pekín y tampoco lideraba las promesas tecnólogicas del mundo. Y en tan solo cinco años, Nvidia ha pasado de ser una empresa nicho del sector de videojuegos, a encabezar un rally imparable del 1.337%. Ahora, los resultados muestran que el segmento de los videojuegos solo forma un 5,5% del total del negocio, con 3.700 millones de dólares en ingresos (3.132 millones de euros).
La presentación de los resultados se ha convertido en un evento capaz de producir grandes temblores en Wall Street, con réplicas en el índice Nasdaq o S&P 500. Esta ocasión no es nada distinta: el mercado de opciones se está preparando para una oscilación brusca de las acciones de Nvidia del 5% en cualquier dirección tras la publicación de los resultados.
A lo largo de los años, los analistas han ido dejando el listón más y más alto para Nvidia. En las semanas previas a conocer el balance de la empresa, la compañía sufrió un golpe bursátil el 10% ante dudas del mercado que su estrella pueda seguir batiendo los récords. Y ahora, las previsiones s de los analistas han perdido algo de optimismo que hace tres años. JoAnne Feeney, socia y gestora de carteras de Advisors Capital Management, ve más riesgos en el balance.
«Los riesgos claramente han aumentado», explicó a la agencia Bloomberg. De igual modo, Hardika Singh, de Fundstrat Global Advisors, tampoco espera la misma reacción alucinante del mercado esta vuelta. «Tampoco espero demasiados fuegos artificiales esta vez si nos basamos en los movimientos anteriores tras la publicación de los resultados», escribió.
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