El Kospi de Corea del Sur se ha desplomado este lunes un 4% ante el castigo que han sufrido las acciones tecnológicas (aunque ha llegado a caer más de un 8%). El rojo se ha extendido por todas las bolsas de la región Asia-Pacífico, donde las dudas se han apoderado de la operativa ante el recrudecimiento de las tensiones en Oriente Medio.
El índice Hang Seng de Hong Kong ha perdido un 1,8%, mientras que el CSI 300 de China continental ha bajado un 1,6%. En Japón, el Nikkei 225 ha descendido, por su parte, un 3,7%.
En la región ha pesado mucho, por un lado, las pérdidas que han registrado las acciones tecnológicas ante el desánimo de los inversores respecto a las empresas globales vinculadas a la inteligencia artificial (IA). Cabe recordar que el Nasdaq, con un fuerte componente tecnológico, cayó más del 4,5% la semana pasada en EEUU.
Y esas pérdidas se han extendido a otras partes del mundo. Los gigantes de los chips de memoria y pesos pesados del índice Kospi de Corea del Sur, Samsung Electronics y SK Hynix, han registrado caídas del 5% y el 2%, respectivamente. Cabe recordar que estas dos compañías representan más del 40% del índice.
Por su parte, Taiwan Semiconductor Manufacturing Co. (TSMC) ha bajado un 2,1%, mientras que Hon Hai Precision (Foxconn) ha perdido un 5,1%. El japonés Softbank Group se ha desplomado un 7,5%, mientras que Tokyo Electron y Advantest ha retrocedido un 6,7% y un 5%, respectivamente.
Estas caídas se han producido tras el reciente repunte de las acciones tecnológicas asiáticas, impulsado por el optimismo de los inversores ante la demanda de IA. El mes pasado Samsung Electronics y SK Hynix superaron una capitalización de mercado de 1 billón de dólares, mientras que SoftBank se ha convertido en la empresa más valiosa de Japón.
El castigo a la tecnología empezó la pasada semana, tras los resultados de Broadcom, que decepcionó con los ingresos de su segundo trimestre fiscal, al no alcanzar las previsiones del consenso de analistas, lo que provocó no solo la caída en picado de sus acciones, sino también un efecto dominó en el resto del sector tecnológico.













