Desde 1933, el Rotary Club de Las Palmas de Gran Canaria se ha distinguido, aparte de su labor en cuestiones sociales, por la ilusión de recuperar y mejorar el patrimonio monumental, artístico, cultural y ciudadano de nuestro municipio capitalino.
Sin duda los hermanos (artista y arquitecto) Fernández de la Torre, dos de los fundadores en 1933 y promotores de nuestro club, marcaron esta impronta en el quehacer filantrópico de nuestra entidad, decana entre los clubes rotarios de las Islas.
He podido leer en algún acta antigua de nuestro club cómo en años anteriores a la guerra civil española Néstor viajaba al club rotario de Tenerife, creado en 1934, para explicar a los socios el neocanarismo con toda su carga emotivo-histórica de recuperación de nuestros trajes tradicionales y otras de nuestras muestras identitarias. Mientras, trabajaba en la monumental pintura del salón principal del Casino tinerfeño, bellísimo exponente de lo mejor de su talento pictórico. Los socios del segundo club rotario creado en las Islas fueron también de los primeros difusores de esta «huella isleña» de los queridos hermanos Fernández de la Torre.
La ciudad de Las Palmas de Gran Canaria –fruto del impulso del club rotario capitalino y sin ningún coste para la ciudadanía –ha recibido la monumental y bella escultura de Placido Fleitas en la Avenida Marítima en el cruce de Juan XXIII. También la creación del Parque de las Naciones (inicialmente instalado en el Paseo de Las Canteras) y luego trasladado al Parque de Santa Catalina. Nuestro club también aportó en los años ochenta un primer Jardin de Infancia en la cercanía del Castllo de La Luz, en sus jardines, que luego con la reforma del Castilo se perdió. De la misma manera, con el apoyo de otros clubes en el Hospital Materno Infantil y con una inversión cercana a los 350.000 euros, se pudo construir la terraza infantil para los niños allí hospitalizados con instalaciones de ocio y estudio, así como para el acompañamiento familiar.
Y en el Puerto, en una magnifica colaboración de empresas, la Autoridad Portuaria y el Ayuntamiento, la ‘Marquesina’ (reproducción de la perdida en su día, al ser demolida por la ampliación del Muelle de Santa Catalina). Por allí entraban y salían los viajeros que arribaban a nuestro Puerto. Ilustres viajeros como el Rey Alfonso XIII, cuando visitó Canarias, accedió por ella. Igualmente lo hicieron desde Churchil a personajes populares como el naviero Onasis y una infinidad de viajeros (millones).
Con la ampliación da la Avenida Marítima en sus tramos VI y VII, y la demolición de la antigua nave de ‘Sovhispan’, esa zona de unión puerto-ciudad sufrió una pequeña «revolución urbanística» que hizo que el Puerto perdiese la Torre de los Prácticos, que –ciertamente—había perdido su valor como como torre de señales y comunicaciones con los barcos que accedían o zarpaban desde nuestra ciudad. Pero se conservaba como un elemento más de esa memoria histórica de nuestra actividad portuaria. Se hizo chatarra y desapareció.
Una inversión cercana a los 350.000 euros permitió construir la terraza para los niños hospitalizados en el Hospital Materno Infantil
Por eso el Rotary Club de Las Palmas de Gran Canaria, a principios de 2024 y siendo gobernador de Rotary Internacional del distrito 2201 de España en mi visita oficial al club, se me expuso entre otros objetivos y proyectos recuperar la Torre de los Prácticos. Sabedor, como socio también del club, de ese afán de recuperar el patrimonio histórico ciudadano perdido, apoyé con entusiasmo la idea que ha retomado ahora la nueva presidenta actual Dulce Pulido Ramírez, después del arranque del proyecto con Farzad Taheri, como presidente anterior del club.
La Comisión Técnica del Club para este proyecto de la que formo parte, en unión del presidente del club, Juan Vicente Sánchez Araña y José Antonio León (Arquitecto), ha celebrado reuniones con el Cabildo, el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria. Todas las instituciones han manifestado el interés de que se produzca esta recuperación. En el Puerto, y con el positivo apoyo de la Presidenta, Beatriz Calzada, ya hemos celebrado reuniones de carácter técnico barajando, incluso, un anteproyecto de esta recuperación que previamente hemos estudiado en nuestro club y que hemos trabajado con una empresa canaria líder en este tipo de instalaciones.
Hemos contemplado dos opciones la reproducción del modelo exacto de la antigua Torre o la realización de una Torre/Monumento/Gran escultura que con más valor artístico y monumental recuerde a la antigua Torreo de los Prácticos.
Finalmente esta ha sido última opción ha sido elegida pues será realizada a modo de gran escultura, entre el Centro Comercial El Muelle y la explanada del jardín donde está la vieja grúa Titán, frente a La Marquesina del Puerto.
La pregunta que nos debemos hacer, sobre todo para los más jóvenes que no conocieron esta instalación portuaria es: ¿Qué fue esta Torre de los Prácticos del Puerto?. La respuesta nos la dio en una conferencia organizada por nuestro club rotario Jesús Nicolás Socorro licenciado en Marina Civil, capitán de la marina mercante, Graduado en Tecnología Naval en Estructuras y propulsión. Nos habló de las dos torres de vigía del Puerto.
Nos señaló que en 1926 se publicó un libro del Ministerio de Marina donde hablaba de dos torres de vigía: una la atalaya del vigía en la isleta y otra la torre del vigía del puerto de Las Palmas, que es la que deseamos recuperar.
Se encomendó la vigilancia comercial del puerto a la casa Miller, representante de Lloyd. Posteriormente la vigilancia pasó a ser de la familia Ortega y finalmente el gobierno que en 1974 cerró la atalaya del vigía en la zona militar de la Isleta. Hoy se puede visitar con permiso militar.
La segunda torre del vigía se construyó en el Muelle de Santa Catalina. En la parte superior había una torreta para los guardias, equipada con triángulos de señales. Se situó al lado de unas habitaciones para los prácticos y, desde el primer momento supuso la única forma de comunicarse con el puerto. Al lado de esa torre estaban amarradas las dos embarcaciones de la Corporación de Prácticos y en la Torre hacían guardia dos marineros cuya principal preocupación -nos contó el conferenciante, con cierto sentido del humor- era que no les robaran los prismáticos.
Más adelante se instaló un sistema de comunicación por VHF con los barcos que manejaban unas telefonistas.
La torre fue el cordón umbilical del puerto, quien llevaba la nota real y fiable de todos los barcos que entraban y salían hasta que en 1979 el Ministerio de Comercio decidió dejarla inoperativa porque no resultaba necesaria para el control de la actividad portuaria con los nuevos medios electrónicos y navales de la Corporación de los Prácticos del Puerto de la Luz y de Las Palmas. Finalmente con el desarrollo final y reordenación del muelle de Santa Catalina y derribó de las instalaciones de Sovhispan desapareció achatarrada esta vieja e histórica Torre de la que ahora recuperamos su memoria y pronto su monumental recuerdo en forma escultórica.
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