La montaña en Aragón: el sueño olímpico de Carlos Herráez

Carlos era un mico cuando Paquito Fernández Ochoa elevó los brazos al cielo de Sapporo para inmortalizarse como leyenda. Como un sol de luz oxidada, ese oro centellea solitario en el olimpismo invernal de España. Ojalá hasta la semana que viene. Y esta vez, más crecidito, 54 vueltas a esa estrella después, Carlos Herráez no se lo quería perder por nada en el mundo.

Fuente