Media vida de Juansito, el bochinche generacional del vino abocado, el buen jaleo y las tapas: "No queremos ser un restaurante"


A Alex el mediodía siempre le coge atravesado. El reloj ya va dando las doce y es un fastidio que la compra duerma todavía embolsada en el suelo, pero eso en Juansito da igual. Al pobre hombre no le da tregua el goteo de clientela fija y del barrio asomante, al que gusta socializar con algún licor o el vino abocado, firma de la casa-cueva Juansito.

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