Tenemos manicurista, spa y una capilla propia

“Bajar vosotras al restaurante, que ahora llego yo”, le dice Félix (90) a su nieta mientras cuelga el teléfono. Es martes, está lloviendo y ha quedado con su familia para comer. Todavía no ha salido de casa, pero no importa, ya que el comedor se encuentra unos metros más allá. Desde hace dos años, Félix vive en El Encinar, un coliving sénior de lujo ubicado en La Moraleja, al noreste de la capital: “Uno de mis hijos encontró este lugar, que no tiene nada que ver con una residencia de la tercera edad. Llevo 15 años viudo y el piso de Chamberí en el que vivía se me estaba quedando grande. Aquí puedo seguir teniendo mi propia casa, pero con todos los servicios necesarios cerca para ser completamente independiente”. Nacido en el barrio de Arguelles, el madrileño trabajó en la directiva de Repsol tanto en España como en el extranjero. Ahora, recién cumplidos los 90, asegura estar “de vuelta en la vida”. “Estoy aquí para descansar los años que me queden. Tenemos gimnasio, enfermería y hasta un spa. Hablo con el resto de vecinos y recibo a mis conocidos como hacía en casa. De hecho, me esperan para comer”, bromea. 

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