- Del acuerdo ERC-PSC a la propuesta de Montero
- Persisten las dudas en Sumar pese al Fondo de Compensación
- La “ordinalidad” y el choque con la lógica redistributiva
- Antecedentes de fricción: Junts y el debate migratorio
Algunos diputados de Sumar, elegidos en autonomías tradicionalmente menos favorecidas, han pasado, de tomar distancia, a criticar en privado el mensaje que representa diseñar un sistema que beneficia principalmente a una de las comunidades más ricas del país.
Del acuerdo ERC-PSC a la propuesta de Montero
El acuerdo alcanzado entre Esquerra Republicana y el PSC para la investidura de Salvador Illa como president, ya despertó un destacado malestar. Aquel texto establecía un modelo mucho más cercano al cupo catalán, una suerte de concierto por definir, que otorgaba a la Generalitat una “financiación singular”, como la denominaron desde entonces desde el Gobierno central.
Pero la propuesta presentada la semana pasada por Montero dista mucho de lo anunciado en el verano de 2024. Cataluña no sale del régimen común, no hay ningún cupo similar al que rige en el País Vasco o los fueros navarros, y también se pospone hasta 2028 la cesión de competencias para que el Govern se encargue de recaudar impuestos.
No obstante, en el equipo de la ministra consideran que la idea de singularidad hacia Cataluña ha calado ya en la ciudadanía, por lo que se volcarán en intentar revertir esta idea en los cinco meses que quedan antes de que Montero desembarque en Andalucía.
Persisten las dudas en Sumar pese al Fondo de Compensación
El modelo sigue despertando muchas dudas en Sumar. Pese a la palanca que activó Montero para inyectar millones a través del Fondo de Compensación a autonomías más desfavorecidas, no son pocos los que rechazan que el espíritu del nuevo modelo lo que haga sea beneficiar a una autonomía ya beneficiada.
La “ordinalidad” y el choque con la lógica redistributiva
Se trata de un planteamiento que choca con el sentir progresista que defiende el Ejecutivo en el modelo progresivo del IRPF, según reflexionan en las filas de Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo.
La “ordinalidad” anunciada por Montero supone que quien más aporte, más reciba, cuando el sistema de redistribución de la riqueza se basa en lo contrario. Repartir los recursos aportando más a los territorios más desfavorecidos.
“Quien paga más impuestos no puede recibir más que el que cobra menos, aunque luego se lo recompensamos de alguna manera”, analizan fuentes de Sumar. Admiten que Hacienda ha diseñado el modelo para que, una vez ejecutado todo el reparto, las comunidades más desfavorecidas ahora recibirían más dinero del que les proporciona el régimen de financiación vigente, pero consideran que eso no impide críticas al planteamiento de Hacienda.
Por el momento, no llegan a plantearse votar “no” al modelo cuando llegue al Congreso. Consideran que hay tiempo para hablar, pensar y dialogar, antes de que se discuta en la Cámara Baja.
Antecedentes de fricción: Junts y el debate migratorio
No es la primera vez que las peticiones de Esquerra Republicana, y principalmente de Junts, chocan frontalmente con el sentir progresista de los socios de Gobierno.
Podemos ha mostrado reticencias con un modelo que beneficie a las comunidades ricas, y también se opuso a la transferencia de competencias en inmigración a Cataluña. Aquel acuerdo pactado entre el Gobierno central y el partido liderado por Carles Puigdemont también removió los cimientos a la izquierda del Partido Socialista.
El texto asumía postulados muy cercanos a los de Vox y Aliança Catalana, vinculando inmigración con un problema de seguridad ciudadana que dista mucho del discurso de Podemos, Movimiento Sumar, IU, BNG… en materia migratoria.











