La medida, anunciada por el presidente, Pedro Sánchez, se fundamenta en tres pilares, «urgentes y contundentes», en sus palabras, para poner coto a subidas que en muchos casos, asegura, derivan del «fraude» y la «codicia» de los propietarios.
La primera se centra en dar incentivos a los caseros para que, de cara a la gran renovación de contratos de larga duración de alquiler firmados durante la covid, y que se estima afectarán a 1,6 millones de inquilinos, no acometan subidas que en el caso de algunas ciudades puede superar los 300 euros al mes.
La propuesta es bonificar el 100% del IRPF a los propietarios que renueven esos contratos sin subir el precio. Según Sánchez, esta desgravación «compensará lo que ganarían» los caseros si incrementaran las mensuales a los inquilinos.
La segunda y tercera medidas se basan en poner coto a dos fenómenos que, según el presidente, han crecido en los últimos tiempos de forma antinatural y «fraudulenta»: los alquileres de temporada y los alquileres de habitaciones.
En el primer caso, se fijarán condiciones «estrictas» para que un contrato de temporada pueda ser considerado como tal, y se establecerá un régimen sancionador a quienes incumplan la regulación estatal de alquileres de corta duración.
«Vamos a restringir aún más este tipo de contratos», ha avisado en el acto de demolición de los primeros edificios del acuartelamiento de Campamento para la construcción de 10.700 viviendas asequibles.
Finalmente, se actuará con respecto al alquiler por habitaciones, que se ha extendido sobre todo en grandes ciudades en una «tendencia preocupante». «Hemos visto pisos completos convertidos en alquileres por habitaciones con único objetivo de incrementar las rentas», ha enfatizado.
Por ello, el futuro Real Decreto establecerá que la renta total del conjunto de habitaciones no pueda superar la renta del contrato de la vivienda completa. Además, en zonas declaradas tensionadas se les aplicarán los mecanismos de control de rentas que contempla la Ley de Vivienda.














