Saltó al verde del Carlos Tartiere el Real Betis Balompié de Manuel Pellegrini con tres cambios en el once, agitando la defensa con Valentín y Junior en el perfil izquierdo y sentando a Natan y Ricardo, y con Giovani Lo Celso en la mediapunta. Un once ofensivo ante el Real Oviedo para recuperar el pulso por el quinto puesto, en manos del Espanyol.
Fueron superiores los del Ingeniero en un primer acto que empezó accidentado con una falta de Costas a Fornals que obligó a los servicios médicos del Betis a ponerle un gorro de natación al castellonense. En el 10′, tras una llegada de los carbayones, el conjunto verdiblanco empezó a mandar en el juego, teniendo muy buenas ocasiones para marcharse al descanso por delante.
Llegaría la primera en un gran contragolpe que finalizó en el palo Cucho Hernández, el mejor del Betis en el ataque. Tuvo a Antony a su izquierda pero eligió disparar al primer palo de Escandell.
Fue el anticipo de los de Pellegrini, que en el 25′, dos más tarde de la del cafetero, pudo meter el 0-1 en un grave error en salida del conjunto carbayón que desperdició Fornals, tratando de engañar en el golpeo sin suerte al de Carcagente.
Intentaría replicar el Oviedo en un centro del zurdo Hassan que se paseó por el área de Valles sin encontrar rematador y sembrando el miedo en una defensa bética paralizada en la acción.
Podría catalogarse la llegada ovetense de un espasmo, respondiendo a ella Cucho Hernández con otro balón a la madera, esta vez casi desde el centro del campo. El larguero le fue esquivo al de Pereira para haber dejado uno de los goles de la temporada.
A los dos remates del colombiano y al de Fornals se uniría otro de Giovani Lo Celso, muy escondido en el primer acto y errático en pases que él suele acertar. El rosarino culminó un ataque rápido tras una gran lectura de Cucho, pero no halló portería.
Fueron casi veinte minutos de dominio verdiblanco en el Tartiere sin lograr abrir la lata, marchándose finalmente al descanso con el marcador inicial e incluso viendo como Carmo en un córner rozaba el gol en el 37′ y cómo en la última jugada Valles sacaba un pie prodigioso a Ilyas, posteriormente anulado.
El paso por vestuario no cambió la dinámica del partido, con un Betis mucho más peligroso que el Oviedo. Antony y Lo Celso fueron quienes más cerca estuvieron del gol en dos ocasiones claras para anotar. El de Osasco se quedó sólo ante Escandell y chutó con Aitor a placer, y el rosarino remató con la diestra tras un balín filtrado al área del rosarino.
Poco a poco fue el Betis el que despertó al Oviedo con concesiones defensivas en un encuentro que sólo alteró Manuel Pellegrini con el cambio de Ángel Ortiz por lesión muscular, dando entrada a Héctor Bellerín.
Pasada la hora de partido, los de Almada empezaron a meterle intensidad hasta que se adelantó por medio de Ilyas Chaira con un golpeo desde la frontal. Desde el 25 de septiembre no marcaba en casa el Oviedo.
La respuesta del Ingeniero, tardía e ineficaz, fue sacar del campo a Aitor Ruibal, el que más estaba corriendo junto a Cucho, para dar entrada a Rodrigo Riquelme. No intervino en un mediocentro muerto con Marc Roca totalmente desubicado. Junior Firpo y Cucho Hernández también pidieron el cambio por molestias musculares, dando entrada a Ricardo y Chimy, que tampoco mejoraron lo presente.
El paso de los minutos parecía confirmar que el tanto de los carbayones iba a ser suficiente para darle la segunda victoria en el Tartiere a los locales, colistas y superando con los tres puntos al Levante, pero apareció la cabeza de Lo Celso. El rosarino tocó sutilmente un centro de Antony para hacer las tablas y devolver la igualdad al marcador.
En el largo descuento la tendría Chimy, al que amonestaron previamente como siempre, tras un buen centro de Pablo Fornals, pero no fue capaz de conectar el envío. Rodrigo Riquelme perdonó el 1-2 en el 94′ tras un balón atrás de Bellerín.
Muchas llegadas claras y un sólo gol en un Betis con la pólvora muy mojada y al que el desorden le privó de una victoria clara. En partidos así se le ha ido la oportunidad de sumarse al tren de la Champions, y poco a poco, le sigue regalando terreno al Espanyol.
La dirección deportiva de Manu Fajardo tiene muchísimo trabajo por delante este enero, sobre todo si el Betis quiere aspirar a algo más que repetir clasificación europea, la que poco a poco puede complicarse.















