El Deportivo, con un sudor y un esfuerzo inimaginables, ha hecho la mitad del trabajo que tenía pendiente para subir a Primera División y ahora le queda por conseguir una victoria, solo tres puntos, para regresar a Primera División ocho años después y tras un calvario insospechado para un club de su alcurnia. El equipo coruñés tiene 74 puntos, por 71 del Almería y 69 del Las Palmas, los dos únicos equipos que aún le pueden arrebatar esa plaza de honor en la máxima categoría. La primera ya está adjudicada al Racing de Santander, como líder y casi seguro campeón de esta Segunda División caníbal. Como le tiene el Deportivo el goalaverage ganado al conjunto andaluz, con seis puntos en juego, depende de sí mismo en el partido del próximo sábado. Si vence al Real Valladolid, la gloria será suya, sin ni siquiera esperar al encuentro de final de mes en el estadio de Riazor ante los canarios. Si no vuelve con tres puntos, es cuando se abren más escenarios y algunos peligrosos, pero ante todo seguiría dependiendo de sí mismo.
Si el conjunto coruñés perdiese o empatase ante el equipo castellanoleonés la próxima semana, además de dar vida a un Almería que no tiene un calendario ni mucho menos desfavorable (Sporting y Valladolid), metería en la ecuación a un Las Palmas que, de momento, parece un rival lejano, pero que jugará en Riazor a final de mes y se convertiría, si el equipo coruñés no gana en Pucela, en un rival directo con el goalaverage por decidir, tanto el directo entre ambos equipos como el resultante de un triple empate con el Almería. Un galimatias que puede quedar en nada y que solo sería peligroso en caso de derrota blanquiazul en la última jornada ante los canarios en Riazor. Unas tablas lo desactivaría. Antes, Las Palmas recibirá este fin de semana a un Real Zaragoza que está a un paso del descenso de categoría, pero que también se juega el honor, más con lo que supone que un histórico caiga a Primera RFEF.
Su gran racha
El Deportivo, con este triunfo ante el Andorra (2-1), lleva ya once jornadas sin perder un partido en esta Segunda División, su mejor racha de toda la campaña, un ritmo imposible de aguantar para cualquiera en la categoría, aunque mucho de esos encuentros se hayan resuelto por marcadores estrechos. Desde aquel choque frente al Granada (0-2), infausto por la derrota, por sus consecuencias y por la lesión de David Mella, no sabe el Deportivo lo que es irse de vacío en un encuentro. Y eso que se ha convertido en especialista en vivir en el alambre, aunque alguna vez también le salió cruz como en el duelo en Huesca en el que Charlie Patiño hizo un control donde no debía en el descuento y subió el 1-1 al marcador. Ha sido una mancha casi imperceptible en un conjunto que ha conseguido casi la mitad de sus tantos después del minuto 75 y que ha ganado o empatado muchos encuentros en el tiempo de prolongación. Zubieta, Ceuta… En esta ocasión, no hubo que esperar tanto porque el gol de Eddahchouri llegó en el minuto 81 para delirio de un Riazor que sufrió con su equipo otros 20 minutos más, ya que el alargue se fue hasta el 99 para desesperación de los seguidores blanquiazules.
Las matemáticas son, de momento, muy favorables a los coruñeses que ni en sus mejores sueños imaginaban un escenario de tal calibre para la antepenúltima jornada del campeonato. Hasta hace poco parecía imposible arrebatarle la segunda plaza al Almería, pero esas dos derrotas consecutivas del equipo de Rubi, sumadas a tres victorias seguidas de los blanquiazules, le han dejado la gloria en su mano. Ahora solo queda remacharlo y lo hará, como siempre, con su gente, esa nunca le ha dejado de lado. Ni antes ni ahora ni nunca.
















