Lo efímero es el sustrato de lo eterno y solo una canción, una palabra, una novela, un amor, es inmortal. Y con esta vocación de perpetuidad, No sueltes lo efímero (Keroxen, 2025), el quinto álbum de la banda canaria Pumuky, se consagra como un disco para la eternidad, y así lo refrenda su (omni)presencia en los principales rankings de los mejores discos nacionales de 2025.
Aunque toda lista es un naufragio o un inventario en construcción, año tras año se erigen en nuestro referente de consulta y de balance anual, como una «forma de ordenar el infinito», como lo describe Juan Tallón. Y sobre el infinito vuelve a alzarse esta banda de Icod de los Vinos, una de las formaciones más destacadas de la música independiente nacional, con su último trabajo.
Numerosas publicaciones musicales y culturales de prestigio en el panorama español, como Rockdelux, MondoSonoro, Muzikalia o Hipersónica incluyen el último disco de Pumuky entre lo más destacado de la música hecha en España en 2025. También portales como Redacción Atómica, Alquimia Sonora, Alta Fidelidad, El Enano Rabioso, Ultrasónica, Free Rockin’ o Ladosis, entre otras, encumbran el trabajo de los de Icod entre lo mejor de lo mejor del año. El músico Jaír Ramírez, fundador de la banda en 2003, que hoy integra junto a su hermano Noé Ramírez, Mariano Gracia y Albert Morales, con Nayra de la Cruz en los coros, se muestra «sorprendido y muy agradecido» por la ubicuidad de Lo efímero, que también figura en una larga ristra de pequeñas webs, portales y blogs nacionales e internacionales.
Una vuelta al puro sonido Pumuky
No sueltes lo efímero vio la luz el 28 de febrero de 2025, una década después del último LP de la banda, Justicia Poética (Jabalina, 2015), aunque justo a mitad de camino, los Ramírez lanzaron el EP Castillo Interior (Keroxen, 2020). Su último trabajo constituye, en palabras de la banda, «una vuelta al puro sonido Pumuky», con su regreso al formato banda y un cuidadísimo trabajo sobre un espectro de sonoridades y texturas moldeadas sin prisas, con honduras y atmósferas envolventes en las arenas del shoegaze, el slowcore, el dreampop y el postrock, y las letras introspectivas que constituyen la identidad del grupo.
«Terriblemente bello», como se titula una de sus canciones. «Letras especialmente expuestas y dolorosas en un proyecto ajeno a modas e inercias de la industria», apunta en en Mondo Sonoro. Pero desde aquí nos sumamos a estas palabras de Hipersónica: «A Pumuky los queremos mucho. No vamos a gastar ni un segundo en intentar aparentar lo contrario. Los queremos como quieres a aquel primo lejano con el que pasabas alguna semana en verano y luego perdiste de vista. (…) Una colección de canciones fascinante, conmovedoras, fulminantes y turbadoras. (…) Pumuky nunca habían estado en tan buena forma como ahora».











